El valor de una fotografía
No soy amigo de traducir textos de otros compañeros, aunque esta vez dado el impacto que ha creado en mí una simple carta he decido hacerlo, quizás intentando explicar que a pesar de la situación de casi precariedad laboral que se está viviendo en la fotografía actual, no es tan importante el precio que los editores pongan a nuestro trabajo, si no el valor de una simple fotografía en la que congelamos la esencia de la persona a la que estamos mirando.
Quiero agradecer a la compañera que ha tomado la decisión de compartir estas bonitas palabras, Jeanine Thurston, que me haya autorizado a poder traducirla y compartirla con vosotros, pero sobre todo quiero dar las gracias a Karen, la autora de esta carta, por varias razones, pero sobre todo por haber conseguido que me emocionara como pocas veces había hecho al leer algo, y porque ha conseguido explicar la razón principal que hace que muchos solo sepamos mirar al Mundo a través de un objetivo y sin duda la razón por la que amo la fotografía por encima de todas las cosas.
Decía Nietzsche que una cosa que tiene precio pierde su valor, aunque por desgracia en este material mundo donde sin publicar no comes y en la practica el precio sea precisamente lo que muchos perseguimos cuando nos ponemos la cámara al hombro, algo que sin duda hace que perdamos muchas veces la propia y única visión de ese mundo que queremos mostrar. A pesar de ello me quedo con las palabras de Guillem Valle en El Cairo: “en la fotografía no es tan importante que te publiquen”, a lo que yo añado que lo más importante de todo es intentar vivir lo que estas mirando como si en ello te fuera la vida.
Una carta en mi puerta. Una imagen vale más que el papel por Jeanine Thurston.
Esta vez no habrá retratos en este post. Esta carta no me fue enviada, fue dejada en el escalón de mi casa hace dos meses. La he leído, he llorado, y la he vuelto a leer, probablemente más de cien veces hasta el día de hoy. No ha sido de fácil lectura, y siendo honesta, a pesar de que sin duda explica el valor de lo que hago para poder vivir, no estaba segura de compartirla con ustedes hasta hoy, cuando un cliente me ha afirmado que mis precios son demasiado caros. Si eligen leer esta carta, es entonces cuando sabrán la razón por la que he decido compartirla con ustedes.
2 de Julio de 2011
Jeanine,
Hoy escribo por dos razones: tengo un poco de tiempo libre y necesito sacar un par de cosas de mi mente. Dejaré esta carta a mi marido para que se la entregue cuando él esté preparado.
Tú has fotografiado mi boda, tú has fotografiado mi primer embarazo y a mi primer bebé y hace poco volví a contactar contigo para fotografiar a mi segundo hijo y a mi familia. Después de recibir tus tarifas y darme cuenta que querría todas las fotos porque nos encanta tu trabajo, tomé la decisión de no gastarme los 500 dólares que es lo que cuesta normalmente sus retratos e impresiones. Por favor, no pienses que no es porque valoro tu increíble mirada, o porque no nos guste la experiencia.
Pero así fue como gasté mi dinero esa misma semana en la que decidí no pagar por sus fotos.
El domingo la llamé para cancelar la sesión de fotos. El lunes fui a cortarme el pelo ($39 + propina), también me lo tinté ($65); el jueves, me hice la manicura ($24), y salí a cenar fuera con mi familia a un restaurante más o menos caro sin ninguna razón aparente ($79 + propina). Esto solo fue en los primeros cuatro días después de cancelar la sesión, en total más de 200 dólares en cosas innecesarias. Mis uñas solo duraron dos semanas, y he perdido mi pelo, y así han pasado siete semanas hasta que he recibido una llamada de nuestro médico. Fue algo que no esperaba, y el cáncer se expandido por todo mi cuerpo con rapidez. No me queda otra elección, pero me veré obligada pronto a abandonar a mi marido, a mi hija de seis años y mi hijo de dos. Es tan difícil hablar sobre ello, que es la razón por la que te estoy escribiendo ahora.
He mirado en tu Facebook, sobre todo me he fijado en los posts sobre el valor de una fotografía, y si pudiera devolver todas esas cosas innecesarias en las que me he gastado el dinero después de haber cancelado la sesión contigo, lo haría y sin duda haría esas fotografías sin pensarlo en el próximo latido de mi corazón.
Ahora, mi tiempo está llegando a su final, y no hay más oportunidades para mí. La próxima vez que alguien cancele una de tus sesiones, desearía que le enviaras esta carta como respuesta. El tiempo es frágil, se va antes de que nos demos cuenta de que lo tenemos. Si pides 200 dólares por una fotografía, no sería suficiente para pagar el valor real que esa imagen tiene, pero es ahora cuando me estremezco al pensar que mis prioridades era la manicura antes que un recuerdo que poder dejar a mis hijos y mi marido.
Mi amor y agradecimiento por todo los que nos has dado en las fotografías pasadas. Siento mucho que para mí solo fueran un trozo de papel hasta ahora.
Karen L.

Carta Original / Foto: Jeanine Thurston
Artículo Original, por Jeanine Thurston
Los números de Mundo Olvidado en 2011
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un reporte para el año 2011 de este blog.
Aqui es un extracto
Madison Square Garden puede albergar 20.000 personas por concierto. Este blog fue visto cerca de 64.000 veces en 2011 .Si fuese un concierto en el Madison Square Garden, se precisarían alrededor de 3 actuaciones para que toda la gente lo viera.
2011
Desde Mundo Olvidado me gustaría agradecer a todos que este año el blog haya triplicado el número de visitas. Llevo meses lleno de palabras vacías así que prefiero que sean mis fotografías y vídeos los que resuman este año que está apunto de acabar.
Nos vemos en 2012
Un abrazo
Omar Havana
Una voz desde Tahrir
Una voz, un nombre, una persona que sigue soñando con poder gritar libertad, esa sensación que entre lágrimas me describía pocas horas después de la caída de Mubarak, esa utopía por la que arriesgó su vida buscando testimonios que contar al mundo.
Un joven bloguero egipcio que hoy, prefiere ocultar su nombre para dar protagonismo a una amiga, hoy él prefiere mantener su identidad bajo un halo de misterio, mientras me recuerda que pronto compartiremos ese “café libre”, como él lo bautizó, que me prometió cuando cayó Mubarak.
Hoy, no puedo entender sus palabras, se nota su nerviosismo, su miedo, según me cuenta sus manos no paran de temblar, probablemente debido a una reacción provocada por la inhalación de los enigmáticos gases que el ejército egipcio está utilizado contra los manifestantes.
Hoy, mi amigo solo me pide que yo solo sea el traductor de un email que una amiga suya ha escrito al mundo, unas líneas llenas de emoción, de incertidumbre, de cambios de sentido en las vidas de una juventud que vuelve a ocupar la plaza Tahrir de El Cairo.
Una Voz desde Tahrir
Queridos amigos,
En primer lugar, hace tiempo que yo quería escribir sobre el día que pasé en frente del hospital copto en Abbasiyya. Esa terrible mañana del lunes 10 de octubre, cuando nos despertamos rodeados de pura maldad en medio de una brutal y despiadada masacre. Yo desperté en el momento en que mi amigo Ali rompió a llorar al ver a cientos de familias coptas rotas de dolor por la pérdida de sus hijos, amigos y parientes a manos de nuestras fuerzas armadas, me sentí vacía.
Poco después, quise escribir acerca de un maravilloso viaje que hice durante dos semanas a Aswan. Un viaje que confirmó lo que todos ya sabíamos, que las tribus en Egipto siguen marginadas, y que los nubios son las personas más nobles de la tierra.
Después pensé en escribir sobre las próximas elecciones y mi participación en un grupo llamado “Guarda tu voz”, que tiene como objetivo garantizar los derechos de los votantes y la creación de un bloque viable de pensamiento libre dentro del parlamento para oponerse a la legislación anti-democrática sugerida por las fuerzas no democráticas.
Pero hoy, me encuentro escribiendo de nuevo sobre Tahrir. La gente ha estado luchando desde hace cuatro días, su resistencia es admirable. El gas lacrimógeno es insoportable, por lo que nos hemos visto forzados a comprar máscaras de gas en la calle Gumhuriyya, una máscara de gas especial, porque el gas que se está utilizando en esta ocasión es 10 veces peor que el que se utilizó en enero. Nosotros también compramos los suministros médicos, ya que se han creado cinco hospitales de campaña por los propios manifestantes y estos necesitan constantemente medicinas, agujas, jeringas, etc. Estamos también organizando puntos de encuentro para la que la pueda donar mantas, alimentos y otros suministros, para que sean transportados a Tahrir. Hemos creado equipos de rescate y comprado chalecos reflectantes, para que estos equipos de ayuda puedan siempre estar visibles para atender a los heridos.
Algunos de nosotros están en la línea del frente, otros, como yo, estamos en la parte posterior, quizás presos del miedo. Cantamos “Yasqut Hukm al A’skar” (Abajo el gobierno militar) con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón, porque no podemos comprender lo que los militares han hecho con nosotros. Y a veces nos enfrentamos a los que por más de 60 años nos han dicho que el ejército es sagrado, cantando mi lema favorito: “. Askar Aiwa Binihtif ded el ‘” (¡Sí! Estamos cantando en contra de los militares)
En realidad no tenemos ni idea de qué demonios estamos haciendo aquí. Sólo queremos que aquellos que están en la línea del frente, que aquellos que perdieron sus ojos, aquellos cuyos pulmones hayan sido envenenados, que estén seguros. Se trata de asegurarse de que tienen suficiente gente para que no se atrevan a acabar con todos aquellos que están en primera línea luchando. Es solo una cuestión de números. Pero sin mirar más allá, todo esto que hacemos juntos es un milagro que no puedo describir, solo vivir.
Anoche, cuando mi amigo me dio un sándwich de mantequilla de cacahuete, de todas las cosas que pasaban por mi cabeza, solo pensé en lo surrealista de ese momento. No sé qué significa todo esto, pero quiero pensar que estamos en una posición mucho mejor de lo que estábamos hace dos semanas. Estamos muy cerca de declarar el principio del fin de una dictadura militar de 60 años de edad, por lo menos esto es lo que esperamos.
Estoy a punto de regresar a la plaza, pero de todos los días que he querido escribir, este es el momento perfecto, el momento donde el mundo debe saber que Tahrir es una misma voz, y que solo queremos para nuestro país lo mismo que muchas personas tienen en sus países, libertad.
Solo espero que todos estén bien y de tan buen humor como yo estoy en este momento, minutos antes de volver a soñar con un Egipto libre, es hora de volver a la plaza Tahrir.
Las palabras de este email emocionan mientras dibujan una imagen muy diferente a la que durante mucho tiempo medios y gobiernos mundiales nos han querido describir de la mujer árabe, una mujer que en muchos casos sigue escondida bajo un velo de censura, bajo una tela de machismo, prisionera de un pasado que la ha mantenido apartada de la sociedad. Pero es hoy, y a partir de hoy cuando sus voces se escuchan más que nunca y ha sido en esta primavera árabe, cuando la lucha por los derechos de las libertades que cualquier ser humano, mujer u hombre, merece por el hecho de ser humano ha florecido más fuerte que nunca. Mujeres como la misma Shahira Amin, o como Malika Boussouf, Nadia Hindi, Meryem Demnati, Hayat Zirari, como Naima, Malak, como millones de mujeres que han decidido que esta es su primavera, que es hora de que el mundo escuche la voz que se escondía bajo el velo del silencio.
Mujeres valientes y humildes que como la autora de este email luchan alejadas del protagonismo, voces sinceras que sonríen cuando les afirmas que son valientes: “en realidad no. Hay personas que son mucho más valientes que yo, las personas que todavía están allí. Yo salí corriendo, cuando empecé a oler el gas, pero muchos han seguido allí, ellos sí son valientes”.










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