Españoles en la Cochinchina. Parte Final, La Guerra de Vietnam y Luis Roldán

De todos los episodios sucedidos en esta parte del Mundo, quizás sea la Guerra de Vietnam el más presente en nuestras mentes. Como no conocer la visión yanqui de este conflicto, miles de veces narrado por la industria cinematográfica americana. Una mirada patriótica, cargada de fervor e ignorancia por la mayoría de los occidentales, quienes olvidan las historia de todos aquellos vietnamitas, laosianos o camboyanos que sufrieron las consecuencias del horror americano.

Muchas de estas historias son solo recuerdos que necesitan ser olvidados, como me afirmaban los conductores de “rickshaw” de Saigón, mucho de ellos son ex combatientes vietnamitas olvidados en las fauces del capitalismo que cada día inunda más esta parte del continente asiático.

Algunas de esas historias fueron contadas por españoles….

La Guerra de Vietnam

En agosto de 1965 Franco envió una carta al presidente americano Johnson en la que le manifestaba sus simpatías por la guerra de Estados Unidos en Vietnam. Pero el dictador español también le anunciaba la derrota americana: “Política y militarmente su guerra la tienen perdida debido a que el comunismo social agrada al pueblo vietnamita ya que ofrece más posibilidades que su sistema liberal occidental” sentenció el Caudillo. La carta de Franco finalizaba con unas sorprendentes frases de admiración hacia el líder comunista Ho Chi Minh. Paradójicamente, la pesimista opinión de Franco no fue óbice para que autorizara satisfacer la petición norteamericana de que un contingente de médicos militares españoles acudieran echar una mano en aquella guerra perdida.

El 16 diciembre de 1965 el Secretario de Estado, Dean Rusk, se preparaba para apremiar a Franco. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, necesitaban con urgencia total que médicos españoles acudieran a la provincia de Go Cong, en pleno delta del Mekong, donde, calculaban, cubrirían las necesidades sanitarias de 60.000 personas, según se desprende del informe personal y confidencial que le entregaron a Rusk en la fecha indicada. Rusk insistió y finalmente un contingente de médicos y sanitarios militares españoles fueron reclutados para una misión que no se descubriría hasta mucho tiempo después, dando paso a la intensa historia humanitaria de los españoles en Vietnam que La Vanguardia reveló el 11 de enero de 1998.

En total participaron tres equipos. El primero partió en 1966 y regresó a finales del 67. Luego fueron relevados por otro, y éste por un tercero. Participaron 30 militares, y la presencia española en Vietnam se prolongó durante dos años, puesto que el segundo y el tercer destacamento sólo permanecieron en el país asiático seis meses. A todos ellos los reclutaron aquí y allá, en secreto. Tanto es así que varios estaban destinados en el desierto del Sáhara y unas horas después se vieron caminando en plena vegetación vietnamita acompañados del continuo tableteo de los helicópteros y del olor a napalm.

Como habían solicitado los mandos militares norteamericanos, el destino de los médicos españoles fue la localidad de Go Cong, en pleno delta del Mekong, a 45 kilómetros al sur de Saigón y a apenas a siete kilómetros de las playas del mar de la China. El local asignado fue un pequeño, deteriorado e insuficiente hospital de 150 camas aproximadamente, en estado semirruinoso y pintado de color amarillo.

Casa española en Go Cong, Vietnam

Al llegar a Vietnam, los españoles se cuidaron de distinguirse de los estadounidenses. Los vietnamitas les bautizaron “tai-ba-nha”, que significa precisamente “los españoles”. Las relaciones con la población civil fueron tan buenas que los habitantes de Go Cong nombraron a uno de los puentes que cruzaban los brazos del delta del Mekong “can tai-ba-nha”, que significa “puente de España”.

Pero, no hay que llevarse a engaño. Go Cong no era un lugar cómodo. Estaba cerca de la “ruta Ho-Chi-Minh”, por donde cruzaban los Vietcong y el delta del Mekong era uno de los lugares donde se combatía más ferozmente. Cuando los españoles viajaban a visitar enfermos, lo hacían en jeep y a toda velocidad, “por si disparaban desde entre los arrozales” en palabras del coronel Faúndez, uno de los médicos que vivió la experiencia.

El capitán Faundez y el brigada Pérez desciende de un helicóptero de la companía Air America

El “pequeño, deteriorado e insuficiente hospital” como se describe en un informe oficial del Ejército español el dispensario de Go Cong, era una de las pocas esperanzas en la zona contra el paludismo, el tétanos, la metralla y el napalm. Pero los medios eran muy escasos. Había 150 camas y la media de ingresados era de 400. Lo más frecuente era que varios pacientes compartieran cama y que debajo se acomodaran los acompañantes. Los medicamentos y el plasma eran escasos, pese a la extendida idea cinematográfica de que la logística de U.S.A. era capaz de llevar helado de postre a los combatientes en primera línea. El relato de un oficial americano revela cómo se paliaban las carencias los españoles: “Parece increíble, pero vi cómo el doctor español insertó un tubo de transfusión en su propia vena, mientras seguía operando a una mujer vietnamita que padecía un tumor”.

El comportamiento humanitario de los militares españoles fue reconocido por el enemigo de EE. UU. Ocurrió durante la fiesta del Tet. La residencia española fue atacada por el Vietcong con fuego de mortero, ametralladoras y fusil. Al día siguiente se produjo otro ataque de mortero. Un trozo de metralla hirió a uno de los oficiales españoles y mató a ocho vietnamitas que hacían de guardia en el centro. En el informe sobre el incidente consta que tras estos hechos, soldados del Vietcong detuvieron los vehículos en los que se viajaban por la región los médicos de la misión española y les pidieron perdón por los daños, porque la guerra no iba contra ellos. Había razones para la disculpa: el 70 por ciento de la población atendida en la misión española eran Vietcong.

El entonces teniente médico Antonio Velázquez, hoy general en la reserva, tras una defensa de sacos terreros y junto a un soldado vietnamita en el delta del Mekong. 1969

El 30 de abril de 1975, el Vietcong tomó Saigón y puso fin a treinta años de conflagración bélica, primero con los franceses y luego con EE. UU. Fue una guerra extraña, la primera guerra post moderna, donde nadie sabía muy bien dónde estaba el frente y en la que los soldados americanos no tenían las ideas muy claras de por qué estaban allí. Drogas, rock, ficción y terror en la jungla, la guerra de una época que marcó con sangre a la sociedad estadounidense. Fue el conflicto de tres presidentes, de la eclosión de los hippies, del movimiento de derechos civiles, de Jimi Hendrix, de MC5, de The Doors (“This is the end… My o­nly friend”) y de grandes manifestaciones pacifistas.

Fue la primera guerra televisada: las familias estadounidenses podían ver morir a sus hijos casi en directo en los telediarios. Hasta el cine recreó con profusión el conflicto del Sudeste Asiático, y por ello conocemos los burdeles de Saigón o la tragedia del regreso a casa de soldados de los que nadie quería saber nada. Unos ex combatientes que a la humillación de la derrota tenían que unir un rechazo social que no comprendían. Vietnam fue también un conflicto en que las fuerzas armadas de EE. UU. no tuvieron el control de los medios de comunicación (nunca volvieron a cometer tal error), y no supieron evitar que centenares de periodistas se mezclaran con sus soldados y enviasen al resto del mundo crónicas y fotos nada alentadoras. Vietnam continúa siendo hoy una cicatriz dolorida para U.S.A. Quizás por eso, en el imaginario colectivo norteamericano se sigue buscando respuestas a través del cine y la literatura.

Mientras las historia de los médicos españoles en el delta del Mekong son ignoradas por la mayoría de los que solo conocen esta guerra a través de películas como “Platoon” o “La Chaqueta Metálica”.

El primer grupo de españoles que llego a Vietnam en 1966 estaba compuesto por:

Comandante Medico Argimiro García Granados, Capitanes Manuel Vázquez Labourdette (del Cuerpo de Intendencia, encargado de la parte administrativa y logística), Médicos José Linares Fernández, Luciano Rodríguez González, Francisco Faúndez Rodríguez, Teniente Practicante Manuel García Mejias, Subtenientes Practicantes José Bravo López-Baños, Francisco Pérez, Brigadas Practicantes Ramón Gutiérrez de Teran, Joaquín Baz Sánchez, Juan Pérez Gómez, Juan Outon Barahona.

Los Doce de la Fama

En los últimos años, el sudeste asiático se ha convertido en el destino preferido de millones de turistas, en busca de unas vacaciones baratas en lugares paradisíacos. Playas donde el sexo es la moneda de intercambio, bares repletos de mochileros “puestos hasta las trancas” de cócteles y chupitos, o mercados repletos de todo tipo de viajero en busca de la ultima ganga que llevar de vuelta a casa, son imágenes comunes de esta parte del Mundo con una historia cargada de violencia e intereses.

De los últimos visitantes españoles, quizás llame la atención Luis Roldán. El 28 de Febrero de 1.995 el ex-director de la Guardia Civil fue entregado a la policía española en el aeropuerto de Bangkok, la capital de Tailandia, la entrega fue efectuada con una documentación falsa del gobierno de Laos que nada sabía de su extradición, por mediación de Francisco Paesa.

Muchos son los españoles que visitan la Cochinchina, un nombre que en nuestra tradición se usaba para definir a aquellas personas que estaban muy lejos de nosotros, “es que te vas a la Cochinchina”, me solía decir mi abuela cuando empezaba a viajar por esta zona del Mundo. Personas anónimas o famosas, como Rafa Nadal quien estuvo no hace mas de dos semanas en Bangkok por primera vez, disputando el torneo de la capital tailandesa, o como el individuo Coto Matamoros, quien no hace muchos meses, apareció en un programa de telebasura española, previo pago de una buena suma de dinero, afirmando no haber estado en Phuket ( Tailandia) de putas, aunque este tipo de periodismo de otro color se lo dejamos para que otros los cuenten en sus llamadas “crónicas periodísticas”, en “Mundo Olvidado” preferimos hablar de la historia de aquellos españoles que ayudaron en cierto modo a la construcción de esta parte del Mundo, como los médicos españoles que habitaron en el delta del Mekong durante la guerra de Vietnam, o como los aventureros españoles que hace ya casi 500 años, como hacemos los españoles expatriados en esta zona en la actualidad, llegaban a las costas de la Cochinchina en busca de un “Nueva Vida”.

Me gustaría cerrar esta serie de “Españoles en la Cochinchina”, con una frase del doctor Faúndez, uno de los cuatro médicos de aquella primera expedición, “Cuando llegamos a Saigón (el 8 de septiembre de 1966) aquello era un hervidero. Las bombas caían continuamente sobre la ciudad, los coches volaban y el ruido era ensordecedor. Pero la gente andaba por la calle como si tal cosa. Intentaban hacer su vida normal. Se habían acostumbrado”. A sus 70 años, un jubilado Faúndez afirmaba, “¿Recuerda aquella escena de Apocalypse Now? ¿El despegue de los helicópteros con la música de Wagner? Lo veíamos todo el tiempo. Era exactamente igual. La labor que teníamos era imposible de acometer. La población civil sufría un porcentaje elevadísimo de tuberculosis crónicas, casos que no merecían la pena desde el punto de vista americano. Enfermos de paludismo, disentería y hepatitis compartían las camas, a veces dos y tres personas, con civiles heridos por las minas, y comían lo que sus familias les llevaban. Los niños con paludismo cerebral llegaban por docenas. Aunque los tratamientos existían, esos críos entraban ya en coma. Morían a montones. A veces, también ingresaban Vietcong. Un día trajeron a uno, de 30 años. Le habían atado con alambres los pulgares de los pies. Su hermano ciego le visitaba. Se sentaban en la cama, espalda contra espalda, y hablaban. De vez en cuando, uno lloraba”.

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2 responses to “Españoles en la Cochinchina. Parte Final, La Guerra de Vietnam y Luis Roldán”

  1. jose says :

    Un pequeño gazapo escondido en tu interesante texto. ‘La naranja mecánica” es una película que nada tiene que ver con el conflicto bélico habido en Vietnam. Creo que querías escribir ‘la chaqueta metálica’ y te liaste.

    Saludos y sigue con tu blog. Es bueno e interesante.

    • Omar Havana says :

      Hola Jose, Muchas gracias por haberte dado cuenta, quería decir la Gran Chaqueta Metálica. Are You John Wayne?. Muchas gracias por los amables comentarios acerca de Mundo Olvidado.

      Saludos desde Camboya

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