El Monzón Camboyano toca a su fin

Si en España decimos “en Abril, aguas mil”, en Camboya deberíamos decir, “en Octubre, el agua nos cubre”.

 

En Octubre, el Agua Nos Cubre / Foto: Omar Havana

 

Octubre es el mes donde el Monzón camboyano llega a su fin, y donde las lluvias caen de manera más feroz. En los tres años que llevo viviendo en Siem Reap, solo 2008 fue un año que podríamos catalogar como normal. Por todos es comentado que el tiempo está loco, y como no podría ser de otra forma en el país de la “enfermedad del mañana, mañana”, el clima está para que lo encierren.

El 30 de septiembre de 2009, miles de familias camboyanas se despertaban con la sorpresa de ver sus casas completamente bajo el agua. El tifón Ketsana dejaba su huella en el sudeste asiático. Ciudades, como Manila en Filipinas, eran arrasadas por la fuerza del agua. Ketsana trajo las peores lluvias a Manila entre los tifones registrados desde el inicio del registro de precipitaciones. Un total de 747 personas fallecieron, de las cuales 37 se dieron por desaparecidas.

Tras dejar un rastro de desolación y muerte a su paso por Filipinas y Vietnam, Ketsana llego a Camboya en forma de tormenta tropical. En este país el número de victimas mortales superó la cifra de cuarenta, y las pérdidas materiales fueron cifradas en varios millones de dólares. Miles de casas fueron literalmente arrancadas por la fuerza del agua, dejando las carreteras del país prácticamente impracticables y cientos de pueblos incomunicados. Como me comentaban varios amigos camboyanos el año pasado, “nunca se había visto algo similar en Camboya”.

 

 

Siem Reap, después de Ketsana 2009 / Foto: Omar Havana

 

Fueron cuatros días extraños, el drama y la comedia se mezclaban en cada esquina de cualquier calle de Siem Reap. Mientras familias enteras habían perdido todo, decenas de niños disfrutaban del “parque acuático” en el que se había convertido la ciudad. Calles enteras quedaban sumergidas por la crecida del río Stung. Incluso mientras caminaba por la avenida principal, Sivatha Road, situada a más de 600 metros del cauce del río, el agua llegaba por encima de mis rodillas. Tuvieron que pasar meses, para poder cuantificar los daños con certeza y poder sacar conclusiones reales de la catástrofe que supuso Ketsana. Un año después, queda de manifiesto tras las lluvias de la última noche, que un nuevo Ketsana causaría mas destrozo si aun cabe en el país de Angkor. Han sido doce horas de agua sin pausas.

 

Siem Reap, Parque Acuático 2009 / Foto: Omar Havana

 

A las siete de la tarde de ayer, la lluvia llamaba a las ventanas camboyanas anunciando que estaba enfadada. Solo hacia unos días comentábamos entre amigos que este año casi no había llovido, y que incluso el cauce del río estaba muy por debajo de su nivel habitual. Alguien debió decirlo más alto de la cuenta, porque tan solo hace unas horas, el río estaba apunto de desbordarse de nuevo, como ocurrió el año pasado.

 

Algunas casas en las laderas del río / Foto: Omar Havana

 

Estas últimas horas han recordado a los tres días que Ketsana visitó Camboya, la dureza con la que caía agua del cielo traía de vuelta a la mente las imágenes de la ciudad sumergida que era Siem Reap, el año pasado por estas fechas. El miedo se ha apoderado de cierta parte de la población, quienes temen por regla general a la lluvia, pero a los que no se les olvida lo que sucedió en octubre de 2009. El acceso de vehículos en algunos barrios de la ciudad se ha hecho imposible debido al más de un metro de altura que el agua ha alcanzado. Varios vuelos en los dos aeropuertos del país, han tenido que ser cancelados debido a los fuertes vientos y la cantidad de agua que se ha recogido por metro cuadrado.

 

Acceso A Mondul Vai / Foto: Omar Havana

 

Y como siempre suele pasar en estas circunstancias, los más afectados han sido aquellos que menos tienen. Las familias de los barrios más pobres de la ciudad, como Wat Polanka o Modul Vai, han visto como sus casas se han visto sumergidas hasta casi la mitad. Estos hogares construidos de materiales poco resistentes, normalmente están situados en enclaves propicios para las riadas, y son habitados por un gran número de niños que han visto como muchas escuelas han tenido que cerrar sus puertas debido a la intensa lluvia.

 

Algunas zonas de la ciudad esta mañana / Foto: Omar Havana

 

Una vez más, la ciudad se ha convertido en el escaparate perfecto para turistas inconscientes en busca de una foto diferente de sus vacaciones. Mientras caminaba esta mañana por las proximidades del mercado central, decenas de turistas se apilaban con sus cámaras en uno de los puentes que cruza el río. Animaban a los niños a que saltaran desde lo alto, y por supuesto, los chavales lo hacían encantados, incluso algún turista que otro se ha apuntado a probarlo. Aunque todos ellos ajenos a la corriente tan fuerte con la que baja el agua, a su paso por la ciudad. El año pasado, esta imagen se repetía en todos los puentes de Siem Reap, y como no, al final, costó la vida a dos jóvenes.

 

12 de Octubre, Día sin Escuela / Foto: Omar Havana

 

Este día de hoy, 12 de Octubre, ha recordado de muchas formas, a aquel 30 de septiembre de 2009, cuando Ketsana dijo “buenos días”. Escuelas cerradas, barrios anegados, calles impracticables, casas inundadas, agua, mucho agua, pero como siempre, me quedo con la imagen del “turista gracioso” animando a los niños pobres a que se jueguen la vida, para así tener el recuerdo perfecto que mostrar a sus amigos a su vuelta.

No se nos debe olvidar a los que viajamos a países como Camboya, que los niños, por el echo de ser de un país pobre, no son, ni mucho menos, “monos de circo” ni “modelos improvisados” para el objetivo de nuestras cámaras. Una fotografía graciosa, deja de ser una imagen en el momento que arriesgamos la vida de nuestro modelo, que además posa gratuitamente para que así nosotros tengamos el recuerdo que estamos buscando. Viajar, no es solo poner los pies en un país diferente, un viajero se distingue por el respeto, la prudencia y la solidaridad con las personas del país al que se viaja.

 

Escuela de Wat Polanka / Foto: Omar Havana

 

Aunque, como siempre que llueve de esta forma, me hago la misma pregunta, ¿por qué los camboyanos pescan en el asfalto de las calles cuando llueve y nunca pescan en el río cuando hace un buen día? …………Así es Camboya, el país donde los turistas animan a los niños a que se jueguen la vida, y los camboyanos pescan en las avenidas de la ciudad.

No hay día que este país no me deje de sorprender y así hasta mi próximo artículo, solo espero que el cielo deje de llorar sobre Camboya.

 

 

Cuando el cielo deje de llorar, él volverá al colegio / Foto: Omar Havana

 

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