Archive | junio 2011

Fawzi al Issawi, refugiado y mejor jugador de fútbol de la historia de Libia

Corría los años setenta cuando un niño llamado Fawzi comenzó a dar patadas a un balón, tenía nueve años y como cualquier crío de esa edad soñaba día y noche con convertirse un día en futbolista profesional.  1974 marcó su debut como futbolista profesional, allí entrenado por un serbio Fawzi fue adquiriendo las cualidades que lo han convertido en el mejor jugador de fútbol de la historia de Libia. En 1977, sería convocado por primera vez para formar parte del equipo nacional de su país, Libia.

Recuerda con cariño, los amistosos jugados contra el Sevilla y el Cádiz, ambos con victorias españolas. Sonríe mientras nos cuenta como vivió como un espectador más el Mundial de 1982 en España, como allí descubrió al que según él ha sido el mejor jugador de todos los tiempo, el brasileño Zico. Ese mismo año, fue elegido mejor jugador de la Copa de África, donde su equipo, la selección nacional de Libia, llegó a la final que perdió 7-6 en la tanda de penaltis contra una Ghana donde despuntaba una estrella llamada Abedi Pelé.

Fawzi Al Issawi posa con una camiseta de Fernando Llorente donada por el Athletic de Bilbao / Foto: Omar Havana

Con su equipo nacional estuvo a punto de jugar un Mundial, el de México 1986, quedando fuera en el último partido de clasificación contra la Marruecos de Badou Zaki. Tres años después dejaría el que ha sido el equipo de su vida, la selección nacional de Libia. Han pasado 22 años desde entonces, y el que ha sido el mejor de los jugadores libios de la historia hoy conviven en la ciudad tunecina de Tataouine como un refugiado más de una guerra que está destruyendo su país.

Hace tan solo unos días, la selección nacional de Libia daba su apoyo a los rebeldes libios, “ellos son un símbolo para la juventud de Libia, hace unos día visitaron la población de Nalut, situada en las montañas de Nafusa, lo que ha ayudado a subir la moral de los luchadores de la libertad libios, no solo en Nafusa sino en el país entero”, afirma Fawzi.

“En la época de Gaddafi, cualquier deportista importante siempre estaba a la sombra del régimen, nadie podía destacar, aquellos famosos eran silenciados por el dictador. Ahora, es la oportunidad perfecta para que muchos de ellos vuelvan, para que renueven el deporte libio, para que mejoren el futuro de un país que ama el fútbol. Tenemos el ejemplo de la selección nacional, ellos llevan planeando dar el apoyo a los rebeldes desde hace mucho tiempo, la revolución pertenece a todo el mundo, y queremos mostrar que somos también parte de esta causa”, confiesa Al Issawi.

Mañana empezará un torneo de fútbol en la ciudad de Tataouine, allí los niños refugiados competirán durante dos días en los campos del centro cultural de la ciudad por un trofeo que supondrá el comienzo de muchos sueños, niños que quizás algún día ocupen el lugar que hasta ahora ha estado reservado a Fawzi, “con este torneo solo pretendemos traer felicidad a los niños, seguiremos jugando campeonatos aquí, pero soñamos con uno más grande, uno en el que jueguen todos los niños de mi país, un torneo que celebraremos en Libia el día que Gaddafi nos deje vivir en libertad”, se despide el que fue un día llamado “diamante negro”, Fawzi al Issawi, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos en Libia, el refugiado al que todos los niños libios se quieren parecer.

Qatar sí cuida a los refugiados de la guerra en Libia

Mientras Libia sigue sufriendo las consecuencias de una guerra de intereses, el drama de los refugiados continúa. Varios son los campos que se han construido en suelo tunecino para aliviar la huida de los más de 400.000 desplazados que han llegado a Túnez desde el inicio del conflicto libio. Choucha, Remada, Dehiba y Ras Jedir fueron los primeros. A ellos desde hace un mes y medio se les ha unido el campo de Tataouine, financiado en su totalidad con fondos del Gobierno de Qatar.

Campo de Refugiados en Tataouine / Foto: Omar Havana

Situado en las afueras de esta población y levantado sobre los terrenos anexos al estadio de fútbol de la ciudad tunecina, sorprende por su organización, por su limpieza, pero sobre todo por las fuertes medidas de seguridad impuestas por los soldados tunecinos apostados en la puerta 24 horas al día.

Este campo alberga a más de 800 refugiados de los más de 60.000 que han llegado a la región desde el comienzo de la guerra en Libia. Según nos confirma el segundo encargado del campo, Mohamed Al-Koubaythi, “podemos acoger hasta 1600 personas, sin descuidar en ningún momento su seguridad, necesidades médicas, alimentación o educación. Aquí los refugiados disponen de un menú variado del que pueden escoger sus tres comidas diarias, duchas con placas solares para calentar el agua, hospital, escuela, incluso dentista”.

Los niños asisten a la escuela del campo / Foto: Omar Havana

En este campo todo es diferente, aquí las amplias calles que recorren este complejo humanitario están incluso adaptadas para aquellos refugiados que se desplazan en sillas de ruedas. Los comedores, tres en total, son más bien restaurantes provistos de mobiliario de alta calidad, con camiones de catering aparcados a las espaldas de los mismos.  Las tiendas destinadas al servicio sanitario disponen de los últimos avances en equipamiento: una tienda para los problemas ópticos, otra para la consulta dentista, tres almacenes repletos de medicamentos, rayos x, tal es la calidad del servicio que “todos los días llegan pacientes desde el hospital de la ciudad para ser tratados aquí”, según confiesa uno de los asistentes sanitarios destinados en este campo.

Una de las tiendas médicas / Foto: Omar Havana

Qatar ha demostrado que cuando se pone empeño en hacer las cosas bien, se puede conseguir ese objetivo. Muchos son los ejemplos que se pueden encontrar en la frontera tunecina sobre la penosa situación de los refugiados libios, siendo el campo de Remada, dirigido por el ACNUR, el peor de los ejemplos posibles de cómo no se deben hacer las cosas. Sin embargo, en esta ciudad situada al sur de Túnez, Qatar ha creado un precedente que muchos de los organismos humanitarios mundiales deberían copiar, incluso como afirmaba Al-Koubaythi, “si el Gobierno de mi país quiere que levantemos más campos de refugiados en Túnez o en cualquier otro país del Mundo, estamos listos, aunque de momento, nos concentramos en ayudar a los miles de refugiados que han llegado hasta Tataouine, aunque sabemos que la condición en otros campos necesita ayuda urgente, pero son los propios refugiados quienes tienen que dar su opinión de cual es mejor o peor, nosotros solo hacemos nuestro trabajo”.

Comer no es un problema en este campo / Foto: Omar Havana

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En Camboya también se celebra el ascenso del Granada a primera división

Fue alguien quien hace mucho tiempo dijo que deberíamos vivir la vida como que si cada día fuera el comienzo de nuestra corta existencia.

Desde que somos niños nos apasiona dar patadas a esa cosa redonda, es algo común a la mayoría de los jóvenes, procedan de donde procedan. El poder de este deporte es increíble, ha creado conflictos (todos conocemos que el punto determinante de esa maldita guerra en Yugoslavia fue un partido de fútbol entre el Estrella Roja y el Dinamo De Zagreb), ha provocado que un país como Brasil declarara tres días de luto después de perder la final del mundial del 1954 contra Uruguay. Pero sobre todo, ha creado ilusión, ha enseñado valores, y ha hecho soñar a millones de chicos que viven en una realidad irreal.

El fútbol olvidado, nació hace algunos años, en la cabeza de un loco tiffosi italiano llamado Davide Covre. El Genoa CF. le había enseñado valores que no hubiera podido aprender en otro lado. El quería venir a Camboya, jugar al fútbol, enseñar las palabras amistad, trabajo, dedicación, disciplina, superación a un puñado de chavales que por desgracia solo pensaban en pedir un dólar en las calles de la turística Siem Reap, repletas siempre de turistas.

Los comienzos / Foto: Davide Covre

Al principio formaba parte de una idea loca de querer salvar el Mundo Olvidado, era parte de una ONG fundada por un granadino de corazón llamado JuanFran, por Davide y por una profesora de ski francesa llamada Maryane. Pero este país es diferente, aquí todo el mundo necesita ayuda, incluso los ricos. Las frustraciones eran frecuentes al ver la imposibilidad de poner a funcionar los proyectos, siempre había que subvencionar con fondos de la ONG los caprichos personales de los menos necesitados. Con este panorama, la única solución fue disolver ese Mundo Olvidado, y volver a sus raíces.

Davide Covre, dando instrucciones / Foto: Omar Havana

De todo aquello, permanece la ilusión de mejorar las cosas, lo cual ha llevado a que ha día de hoy 15 chicos camboyanos conozcan que hay un equipo en España, llamado Granada CF y que se sientan identificados con los colores. Siempre recordarán el momento en el que abrieron esa bolsa negra repleta de camisetas y pantalones, sus ojos hablaban por si mismos. Fue difícil reunir a los chavales, pero el sentimiento de equipo que Davide les ha infundado era lo que más se veía en todas sus acciones. Como se pasaban de uno en uno las equipaciones, como las hacían suyas, allí mismo se cambiaron, cuando formaban para la foto, había más de cincuenta personas mirándolos, reían, se creyeron importantes.

Las preguntas no cesaban, pero sobre todo querían tener ese momento en sus memorias para siempre, todos pedían las copias de las fotos que les estaba tirando. Nos contaban con orgullo como Mau, un chaval de 18 años que promete, estaba entrenando con un equipo superior, como las botas que Pedro había donado, habían hecho que Él creyera en sus posibilidades. Todos ahora sueñan que estas camisetas harán lo mismo.

Granada Cf Camboya / Foto: Omar Havana

Estamos acostumbrados a jugar en campos de hierba, en los países desarrollados esto parece algo cotidiano, aquí ellos fueron quienes arreglaron su campo, el cual era un patatal, todos juntos y con Davide como maestro de obra, alisaron el terreno, enterraron los postes y comenzaron a dar patadas.

Al preguntarle sus nombres, solo se escucha, Rooney, Gerard, Ronaldo, Kaka, Lampard, etc., el fútbol ingles tiene mucha importancia aquí, aunque todos conocen como la Roja enseñó a medio mundo como se juega en equipo, que Raúl ha jugado en el Madrid y que Messi es el mejor jugador del mundo.

Y a día de hoy, saben que en el sur de España hay una ciudad llamada Granada, con un equipo de fútbol en primera división y con unas personas que han hecho que ese día, todos pensaran que sería el principio de esa vida nueva que tanto sueñan.

4º Posición en el primer campeonato / Foto: Omar Havana

Y siguen mejorando / Foto: Omar Havana

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Retorno a las montañas de Nafusa

Charla telefónica desde Yefren

“Salí de las montañas de Nafusa el 1 de abril pasado, no había vuelto hasta hace una semana, Yefren parece una ciudad de fantasmas, mucha destrucción, siguen cayendo misiles noche y día, aunque menos, toda ha cambiado por completo”, con estas palabras, mi hermano Amazigh, me describía hace tan solo unos días, su regreso al horror de Nafusa.

Lo bautizamos como ese hombre tranquilo que interpretaba John Wayne en aquella gran película. Desde ese día nos vimos obligados a ocultar su identidad, algo que dificulto nuestro trabajo ya que él era esa voz que debía ser escuchada. Su calidad humana es algo poco frecuente, su sueño una Libia libre y democrática, donde las mujeres vistan grandes escotes, y donde la religión o la no religión sean de libre elección. Su lucha, ayudar día y noche como puede a los refugiados que se acercan hasta los pueblos cercanos de la frontera tunecina.

Desde hace unos días este idealista de maldad inexistente, se ha adentrado en las montañas de Nafusa, a su ciudad, a su hogar, a Yefren. Allí, según cuenta, los misiles siguen cayendo y no hace mucho vio como uno de los misiles Grad lanzados por las fuerzas de Gaddafi estallaba a unos doscientos metros de su posición. “Aunque Yefren y la mayoría de las montañas de Nafusa están liberadas, a tan solo 5 kilómetros al sur de la ciudad, y a 25kilometros al este de la ciudad, hay tropas de Gadafi, y siguen bombardeando las ciudades”, afirmaba con voz entrecortada.

Desde hace unos días, Nafusa esta liberada, después de más de 8 semanas de constante asedio, las ciudades empiezan a ver como las tropas de Gaddafi se van retirando hacia una hipotética batalla final en Trípoli. Sin embargo, otra clase de guerra continua, esa que el mismo Gaddafi comenzó. Nafusa estuvo sobreviviendo del agua de la lluvia durante dos meses, y solo hace unas semanas, fue bombardeada la principal central eléctrica de las montañas, dejando casi en total aislamiento a la poca población que allí quedaba.

Nafusa / Foto: Omar Havana - Amaia López de Munain

Nafusa / Foto: Omar Havana - Amaia López de Munain

Mientras las ultimas bombas siguen cayendo en Nafusa, la población reclama ayuda humanitaria inminente. “No nos queda agua, los hospitales no tienen medicinas y la electricidad llega tan solo a unos pocos sitios donde tienen generadores de electricidad, pero el petróleo se está acabando también”, comentaba nuestro amigo. “En la actualidad estamos unas 7000 personas en Yefren, y cada día está llegando gente de Trípoli y otras ciudades”.

Mientras seguimos hablando y me cuenta como su familia sigue refugiada en Túnez, me habla de su hermano que sigue luchando en Yefren y al que ha visto después de dos meses, y como sigue soñando en ver a sus padres, refugiados en Trípoli. “Creo que esto durará mucho más tiempo del que pensaba, aunque llegan buenas noticias de los otros países reconociendo el CNT ( Comité Nacional de Transición ) como representante del Gobierno Libio, la OTAN, al menos en Nafusa, sigue sin aparecer, y los necesitamos para que de una vez acaben con las tropas gadafistas que quedan en esta zona”.

“He conocido a varias personas que han sido utilizadas como escudos humanos en otras ciudades de Nafusa, como Ghezaia, y hemos escuchado de violaciones a mujeres en otras ciudades, aunque en Yefren estas historias no han ocurrido”, me comenta en el momento que la comunicación se interrumpe.

Solo unos minutos más después de varios intentos de llamar a su teléfono libio, en los cuales me reitera su desesperada llamada por ayuda humanitaria, “de todas las cosas necesitamos agua y electricidad urgente, hay heridos en los hospitales, y aunque la comida es escasa, el petróleo está a punto de acabarse y no tenemos medicinas, por favor, pedimos agua y electricidad, aquí solo hay un periodista extranjero, necesitamos a los medios para que cuenten lo que pasa aquí.”.

Zintan, la ciudad fantasma

Solo unos días antes de dejar Libia, la desesperación por la falta de medios de comunicación en la zona, llevo a ese padre de dos preciosos hijos, a pedirnos si era posible infiltrar una cámara en las ciudades atacadas por Gaddafi. Después de pensarlo accedimos, dejamos nuestra diminuta cámara de video en manos de él. Corría la segunda semana de Mayo, y nuestro vuelo nos ponía de vuelta en una realidad muy diferente a aquella en la frontera tunecina.

Restos de misiles en Zintan / Foto: Omar Havana and Amaia López de Munain

Pasaban los días, y no teníamos noticias, le habíamos suplicado que no arriesgara por las imágenes, que le queríamos ver de vuelta. Seguían pasando horas, y cómodos en nuestras casas, el pensamiento de que algo podía haber pasado corría por nuestras mentes. De repente, un día noticias, ha vuelto.

Ha pasado casi un mes desde entonces, y en todo este tiempo, la “legalidad” de las compañías de correos tunecinas ha impedido que su trabajo llegara a mis manos. Varios días perdido en oficinas y por fin, desde esta misma mañana, está en mi posesión. En ella se ve entre multitud de fotos y videos, como nuestro amigo se adentra en Zintan, ciudad situada en las montañas de Nafusa, y atacada desde hace dos meses noche y día por las tropas de Gaddafi. Aunque él nos ha pedido que firmemos este trabajo con nuestro nombre, las imágenes del siguiente video dan testimonio a la situación que vivía esta ciudad del oeste libio hace un mes, desde entonces Nafusa ha vivido los peores bombardeos desde que comenzó la guerra.

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