Archive | agosto 2011

Los espíritus de la calle

Camboya / Vídeo: Omar Havana / Música: Radiohead-Street Spirits

Afganistán olvidado

Mientras las historias de guerra en Afganistán han ocupado durante años todos los titulares alrededor del Mundo, el país de las mujeres invisibles guarda otras realidades que la mayoría sigue ignorando. Poco sabemos del sonido de los gritos de dolor que retumban en los maltrechos hospitales afganos.  Nada se ha publicado sobre esas cicatrices de guerra que no se ven. Nadie nos ha narrado los lloros y lamentos de aquellas para las que el suicidio es la única salida.

Pocas son las oportunidades que un periodista tiene de poder sacar a la luz aquellas historias vacías de sangre y destrucción. “En el mundo del periodismo actual, por desgracia, lo que vende es eso. Precisamente eso. Muerte. Heridos. Violencia. Sangre… Y cuanta más mejor. Mejor un niño hecho polvo por un bombazo que una persona que ha perdido su casa por una inundación… ¿Qué tipo de periodismo quiero hacer? No lo sé… Pero sé cuál no quiero seguir haciendo”, estas palabras las escribió Antonio Pampliega, un periodista sumergido en el Mundo Olvidado de Afganistán.

Afganistán / Foto: Diego Ibarra

Afganistán / Foto: Diego Ibarra

Son historias como la “locura de la guerra” las que hacen que a miles de kilómetros las palabras duelan. Es allí, más allá de la guerra, donde Pampliega nos cuenta la vida y la muerte de un país, oculto, que nunca sale en los medios de comunicación porque a nadie- o a casi nadie- le interesa mostrar su realidad agonizante y en estado de coma.

En Objetivo Afganistán, este periodista lucha para que las voces de los olvidados afganos no sean silenciadas, aunque muchas veces solo sean una treintena de personas quienes se interesen por lo que desde allí escribe. Pampliega es parte de esos que se unen a que este loco planeta no sea un Mundo Olvidado para la mayoría, es de los que se arriesga para que en el Mundo Occidental el sabor del café de las mañanas venga acompañado de historias llenas de humanidad y dolor.

Mientras Antonio nos narra ese Afganistán olvidado, el objetivo de Diego Ibarra nos hace más visible las diferentes realidades que se esconden bajo el burka de la opresión. Sus historias mínimas describen a la perfección la realidad extrema de unas vidas  dominadas por la sinrazón de la guerra. Sus esquinas del otro Afganistán son melodías fúnebres de las que nadie puede escapar.

Quemarse vivas para huir del infierno / Foto: Diego Ibarra

Quemarse vivas para huir del infierno / Foto: Diego Ibarra

Son periodistas como Pampliega e Ibarra los que hacen grande este oficio. Ellos son de los que siguen poniendo un granito de arena para ser los ojos de aquellos que no pueden ver y la voz de los que no pueden hablar. Su locura de la guerra es una ventana a esas personas cuya única salida es quemarse viva para huir de del infierno que supone ser mujer en Afganistán.

 “Los talibanes entraron en el valle de Bamiyán y mataron a mis padres. Me quedé completamente solo. Durante ocho años viví escondiéndome de la gente. Apartado de todos y de todo. Cuando veía a un desconocido le atacaba con todas mis fuerzas porque pensaba que venía a matarme. Mi vida era una auténtica pesadilla porque no podía distinguir lo que era real y lo que no lo era. Un amigo de mi familia me encontró y me trajo a este centro”, extraído de La Locura de la Guerra, escrito por Antonio Pampliega.

Blogs y enlaces recomendados:

Objetivo Afganistán. Diario de Guerra de Antonio Pampliega

Historias Mínimas de Diego Ibarra

La vida más allá de la batalla de Antonio Pampliega

Diego Ibarra Photographer

Artículos Destacados de Antonio Pampliega y Diego Ibarra:

La locura de la Guerra, por Antonio Pampliega

Quemarse viva para huir del infierno, por Diego Ibarra

Ser mujer en Afganistán, por Antonio Pampliega

Esclavos del Siglo XXI, por Diego Ibarra

Bacha Bazi, el juego con niños de Afganistán

Mientras los países occidentales siguen invirtiendo miles de millones de dólares para luchar contra los Talibanes del sur de Afganistán, una tradición ancestral empieza a resurgir con fuerza en el resto del país. Cientos de niños de corta edad llenan las calles de las ciudades afganas deambulando entre los deseos de la extrema pobreza. Con la promesa de una vida mucho mejor para ellos, señores de la guerra y hombres de gran poder en Afganistán recorren las calles en busca de estos chavales, quienes ignoran completamente el fatal destino que los espera: el Bacha Bazi o “juego con niños”.

Durante siglos, los hombres afganos han tomado a muchachos, aproximadamente de 9 a 15 años de edad, como amantes. Algunas investigaciones sugieren que la mitad de los miembros tribales pashtún en Kandahar y otras ciudades del sur son “baz bacha”, el término que define al amante jovencito que anda con un señor mayor. Literalmente significa “niño juguetón”. A esos hombres mayores les gusta presumir de ellos, “tener un chico se ha convertido en una costumbre para nosotros, quien quiera presumir, debe tener un niño”, afirmó Enayatullah en una entrevista concedida a Reuters en noviembre de 2007.

Ya hace dos siglos, el controvertido arte de los ‘bacha’ estaba visto como un ataque hacia la moralidad de las personas, como describía el diplomático americano Eugene Schuyler en una visita a Turquestán en 1872: “aquí los chicos, especialmente bien entrenados, ocupan el lugar de las chicas bailarinas en otros países del mundo. Estos ‘batchas’ , o chicos danzantes, son una institución bien reconocida en Asia Central, sobre todo en Samarkanda y Bujará, aunque en algunas regiones están totalmente prohibidos”.

Samarkanda 1905. Un grupo de músicos tocan para un niño bacha / Foto: Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii

Samarkanda 1905. Un grupo de músicos tocan para un niño bacha / Foto: Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii

En un país donde las mujeres permanecen ocultas bajo el burka, los chicos son los encargados de entretener a los hombres poderosos. Esta forma de esclavitud sexual, prohibida por los talibanes, se está extendiendo en la actualidad con rapidez en las regiones del Norte de Afganistán, siendo algo tan controvertido que la mayoría de los afganos se niegan a hablar de ello o incluso a reconocer su existencia, pero es normal encontrar en cualquier calle de Kabul, puestos ambulantes donde se puede comprar los últimos dvds con las actuaciones de estos niños danzantes para el disfrute de aquellos que no pueden disponer de un chico propio, como demuestra el documental “Los chicos danzantes de Afganistán”, realizado por el periodista afgano, Najibullah Quraishi.

“Lo he tenido durante los últimos tres años, desde que tenía 15. Él estaba buscando un trabajo,  así que yo le di un sitio donde estar”, dice Yawar de 38 años. “No tengo esposa. Él es como mi mujer. Me gusta olerlo, su perfume me mata. Lo visto con ropas de mujer y le digo que duerma al lado mío. Me divierto con el chico, para mí, es mi todo”, concluye.

Chico del Bacha Bazi / Foto: Najibullah Quraishi

Los poderosos señores de negocio y antiguos señores de la guerra de Baghland, provincia situada al norte del país, reclutan a niños menores de 18 años, para sexo y entretenimiento, mientras las autoridades hacen la vista gorda. Un “bacha bereesh”, es un niño al que no le ha salido todavía el vello facial, razón por la cual son los más deseados entre los más poderosos hombres de la región, quienes consideran que entre 14 y 18 años los niños están en plenitud para ejercer esta práctica, siendo 14 la edad perfecta. . “Primero seleccionamos a los chicos en el poblado, y luego intentamos engañarles para que vengan con nosotros”, afirma Allah Daad, antiguo comandante muyahidín en la provincia de Kunduz (norte de Afganistán), “algunos de ellos vienen con nosotros por dinero; les damos una paga mensual y a cambio ellos deben estar disponibles para nosotros siempre cuando queramos. No tienen por qué estar siempre con nosotros, pueden hacer otro trabajo u otra cosa, pero si los queremos deben venir inmediatamente. Si el chaval no quiere bailar o lo hace mal lo golpeamos con una barra. Tenemos que hacer esto, invertimos mucho dinero en ellos, así que tienen que bailar”, acaba Daad.

La formación de los ‘bacha’ puede durar a ver más de un año, seis meses se emplean en instruir al niño en música tradicional, dejando el tiempo restante para que el chico perfeccione el canto y el baile. Una vez formados, los “bacha bereesh” estarán listos para entretener solo a los hombres en bodas y celebraciones, dada la segregación racial que sufre la mujer en este país, donde no le está permitido tomar parte en estas celebraciones. Aquellos chicos que no sean aptos para el baile, serán llevados igualmente a las fiestas y serán utilizados en otras prácticas del bacha bazi, como la sodomía y otras prácticas sexuales, como confiesa un pederasta apodado el alemán al periodista Najibullah Quraishi. Aunque en algunas zonas de Baghland, las competiciones entre chicos pertenecientes a diferentes amos se están extendiendo rápidamente, una vez acabado esta danza, el chico se ve normalmente obligado a tener relaciones sexuales con los amigos más cercanos de su dueño, quien incluso puede llegar a venderlo si recibe una buena oferta. Muchos de estos niños por desgracia han aparecido asesinados al día siguiente. Como el caso de Hafik, de 15 años, asesinado por un barón de las drogas y señor de la guerra afgano. Hafik era uno de los chicos más deseados de Tahar, apoyado por su hermano logró escapar de su propietario, quien comenzó a amenazarlo día tras día. Un día cuando caminaba solo por su poblado, fue secuestrado, un policía llamado Ahmadulah ayudó proporcionando la pistola con la que Hafik fue asesinado, el policía fue condenado, encarcelado y puesto en libertad a los pocos meses sin cargos.

Si no les entretienes, te golpean y algunos son asesinados / Foto: Najibullah Quraishi

En una sociedad donde el acceso a las mujeres está totalmente restringido pero el acceso a los niños de la calle como algo cotidiano, la pobreza extrema lleva a muchos de estos niños a adentrarse en esta práctica prohibida por el Islam. Los sociólogos y antropólogos dicen que el problema es consecuencia de la interpretación perversa de la ley islámica. Las mujeres son simplemente inaccesibles. Los hombres afganos no pueden hablar con una mujer ni mantener ningún tipo de relación hasta después de proponerle matrimonio. Antes de eso, no pueden ni siquiera mirar a una mujer, excepto tal vez sus pies. Es por eso que ellas son cubiertas de la cabeza a los tobillos. “¿Cómo se pueden enamorar si no pueden ver su rostro?”, dice Mohammed Daud de 29 años a los periodistas. “Podemos ver a los chicos, así que podemos decir que son hermosos”. Incluso después del matrimonio, muchos hombres mantienen a sus chicos, lo que sugiere una vida sin amor en el hogar. Un refrán afgano quizás lo explique: “Las mujeres son para los niños, los niños son para el placer”.

Mientras los países occidentales siguen invirtiendo millones en Afganistán, y  compañías extranjeras como DynCorp se encargan de formar a los policías afganos, empleados de esta empresa contrataron a un chico danzante para animar una de sus fiestas en la provincia de Kunduz, como desvelaba un cable de Wikileaks, y un posterior artículo del periódico The Guardian.

La policía afgana en el norte de Afganistán dice estar haciendo todo lo que pueden para erradicar este problema del país y detener a los propietarios de estos chicos, quienes pueden ser condenados a penas de hasta 15 años de prisión. “Es triste que este tipo de prácticas lleven años practicándose”, afirma el General Asadollah Amarkhil, jefe de seguridad de la provincia de Kunduz. Aunque la posesión de chicos danzantes es ilegal en Afganistán, y la edad de consentimiento es de 18 años para los chicos y 16 para las chicas, las leyes no son aplicadas al bacha bazi, como demuestra la presencia en las primeras filas de las celebraciones de los mismos policías encargados de proteger a los niños de las calles afganos.

Afganistán sigue ocupando titulares pero la pobreza habla de historias desconocidas que obligan a chavales de corta edad a buscar un futuro en el “bacha bazi”, la desesperación de sus vidas les guía hacia un destino donde el abuso sexual es el premio a su excelente técnica de baile. “Bailé toda la noche” contaba un exhausto niño de 14 años cuando su dueño le obligaba a hablar. “He hecho esto durante el último año, no tengo otra elección, soy pobre. Mi padre está muerto, y esta es la única fuente de ingresos para mí y mi familia. Intento bailar bien, especialmente en las fiestas más grandes. Los hombres me lanzan dinero, y yo lo recojo. Algunas veces me llevan al mercado a comprarme ropa bonita”.

“Tenía 14 años cuando mi propietario me forzó a tener relaciones sexuales con él, luego abandone a mi familia, y me convertí en su secretario. Llevo ya 10 años con mi dueño, he crecido, pero él todavía me ama y yo sigo durmiendo con él”, confiesa Shir Mohammad, un niño danzante de Afganistán, un chico del Bacha Bazi.

Me han destrozado la vida / Foto: Najibullah Quraishi

“En una de las celebraciones, uno de los chicos se tumbó en un coche, mientras todos estábamos disfrutando de la fiesta, todos los que querían podía entrar en el coche y hacer con el niño lo que desearan, el chaval tendría 13 o 14 años”, declaraciones de Destager, un antiguo comandante de la región de Tahar, que dispone de protección policial, y que ha tenido más de 3000 niños danzantes en propiedad.

Enlaces de Interés:

Afghanistan’s dirty little secret, por Joel Brinkley para el San Francisco Gate

Bacha Bazi: Afghanistan’s darkest secret, por Zach Ammerman para RAWA News

Vídeos de Damboora Qatghani, ( mejor chico danzante de Afganistán ) en Youtube

Libia: La guerra de la desinformación

Es fácil hacer conjeturas desde el calor de una casa granadina y casi imposible imaginar la situación de esos compañeros que se la están jugando en Trípoli, a ellos todo el apoyo y fuerzas para luchar por esa verdad que está siendo aniquilada en las últimas 48 horas. Tras dos días de batalla en la capital de Libia, todo parece haber salido de una novela en la que cada página contradice a la anterior, visto así el panorama no cabe duda que imaginarse el final puede parecer incluso más difícil que descifrar la fórmula de la Coca-Cola.

La madrugada del domingo nos despedíamos con la sonrisa impidiéndonos dormir, sabiendo que la caída de Gaddafi estaba más cerca que nunca. Tres de los hijos del “líder de la revolución” habían sido detenidos por los rebeldes libios, y varias ciudades de Libia se iluminaban por las luces de los fuegos artificiales. Hoy sin embargo, altas dosis de impotencia han impedido a muchos colegas de oficio conciliar el sueño con facilidad. Este lunes que ya acabó, amanecía con la noticia de la “fuga” de Mohammed Gaddafi de su propia casa, donde según publicaban ayer varios medios de “reconocido” prestigio permanecía bajo arresto domiciliario por los “luchadores de la libertad” libios. Horas más tarde saltaban las imágenes que publicaba CNN de Saif Gaddafi, otro de los hijos detenidos, en plena libertad y afirmando “Ahora daremos una vuelta por la ciudad de Trípoli por más de una zona, las cuales han comentado que hubo guerras y enfrentamientos…”.

Saif Gaddafi en Libertad / Foto: Reuters

Desde el principio, para muchos de los que hemos estado presente en este conflicto la desinformación ha sido la nota predominante en una guerra donde cada vez se ven más claros los intereses de malos y menos malos. Personas cuyos nombres eran unos y a la semana son otros, ciudades que eran asediadas por misiles gadafistas mientras en su interior pintaban tranquilamente calles en ruinas, agencias de protección al refugiado que pedían dinero para luego gastárselo en hoteles de lujo en ciudades tunecinas, y mensajes y más mensajes  cruzados entre los grandes medios de comunicación presentes en la zona, razones que han hecho que la mayoría de los que estuvimos allí desconfiáramos hasta de la azafata del avión que nos traía de vuelta a España.

Y ya que esa gran cadena de un emirato anuncia a bombo y platillo las detenciones de personas que se pasean libremente por Trípoli a las pocas horas, creo que un blog como este no hará daño a la opinión de una población cansada de titulares de prensa sin contrastar, y por eso me y por el insomnio que desde hace años padezco me mojo en la actual situación de Libia.

Mientras medio mundo, entre los que me incluyo, ha vivido las últimas horas pegado a sus ordenadores siguiéndolas noticias que llegaban desde Libia por redes sociales, televisión online, periódicos mundiales y demás, una pregunta sigue sin contestar: ¿dónde “coño” está Gaddafi?

Rebeldes libios en Trípoli / Foto: Sergey Ponomarev/AP

Aunque ya circulan rumores por la red que los de Marina D’Or tienen una habitación reservada a su nombre y que quizás Mourinho lo contrate como relaciones públicas para los partidos contra el Barcelona, la verdad es que la respuesta probablemente solo la sabrá el propio Gaddafi.

Muchas son las historias que cobran sentido en este momento de incertidumbre. Pero voy a quedarme con las que parecen más probables bajo mi humilde opinión de fotoperiodista jodido porque no le han publicado ningún artículo durante años de esa otra guerra olvidada llamada “pobreza”.

1. Una salida negociada pactada con la OTAN y USA a cualquier lugar del Mundo: No soy ningún experto en asuntos políticos ni diplomáticos pero hay cosas que como el hablar son instintivas, y cada vez que los Estados Unidos están por medio, y si ya encima se apunta su amigo Sarkozy todo lo imposible se vuelve un juego de niños. Así que no descartaría esta opción en ningún de los casos que no sea la muerte de Gaddafi o una condena por largos años. Muchos han sido los destinos que se han rumoreado, Venezuela, Angola, Zimbabwe o Argelia, pero sin duda el rumor que más ha cundido en estos días ha sido el de dos aviones sudafricanos en el aeropuerto de Trípoli en las pasadas fechas, una opción que según el diario Telegraph han confirmado varios miembros de la OTAN y de la RAF.

2. Permanece en su complejo de Bab Alazizia en Trípoli rodeado de los rebeldes libios: para muchos la opción más posible, y probablemente la más esperada por todos, incluido los Estados Unidos quienes afirman que el dictador sigue en su país. Desde la Guerra de Irak que George Bush padre declaró, los espectadores quieren ver sangre, esto es lo que vende, lo que da titulares, y no hay mejor noticia que un dictador masacrado por su propio pueblo a pedradas en la plaza principal de la capital. No hay fuentes que puedan confirmar esto, aunque sin duda es una opción muy posible también, el mismo Gaddafi ha repetido hasta la saciedad que moriría luchando, y eso es precisamente lo que está moviendo en este momento la información desde Trípoli. Las ansias por muchos medios de tomar la primera foto del dictador muerto está propiciando que noticias como la detención de Saif Gaddafi hayan sido publicadas por medios sin haber contrastado su veracidad anteriormente.

3. Permanece escondido en alguna parte de su país: En este caso, su ciudad natal de Sirte, ciudad todavía en manos de los pro-Gaddafi, sería la más probable de todas, dadas las noticias que llegan desde Libia. En las últimas horas varios misiles scud han sido lanzados por parte de las tropas gadafistas desde esa ciudad, noticia confirmada por fuentes de la OTAN. Una opción que de momento no goza de mucho fundamento, pero que no sería imposible si recordamos que Libia es un país con gran presencia de tribus que tendrán un papel importante en la reconstrucción del país.

4. Trípoli es la nueva ciudad de “Troya” y los medios de comunicación internacionales el caballo que Gaddafi está utilizando: De todos es sabido que las tropas del dictador estaban perdiendo terreno en casi todo el país. Durante las dos últimas semanas las pocas noticias que llegaban desde Libia contaban el rápido avance de los rebeldes. Pero sin duda alguna, la rápida entrada en Trípoli ha sorprendido al Mundo entero. Hace días la BBC informaba que según fuentes gubernamentales que quedaban más de 65.000 soldados de Gaddafi dentro de Trípoli. No sería de extrañar que dado el cariz que estaba tomando la lucha en las demás regiones del país, Gaddafi hubiera replegado las tropas para defender Trípoli, permitiendo a los rebeldes entrar con facilidad utilizando a los medios como testigos de un Mundo que espera su caída. Quizás una idea loca surgida de mi cabeza y mal desarrollada, como digo no soy un analista político, pero si quizás una persona que cada día se muestra más incrédula acerca del devenir de este Mundo.

No quiero con esto desprestigiar en ningún momento el trabajo de los compañeros allí presentes, todos me merecen el mayor respeto y toda la admiración de uno que sabe lo que es estar en esos lugares, pero si quizás quejarme en voz alta de los grandes medios de comunicación que en los dos últimos días han dado prioridad a mantener lleno el feed de Twitter más que a comprobar la veracidad de las noticias. En este mundo donde el segundo no tiene premio, una noticia como la caída del régimen del más que popular dictador libio es un pastel muy apetecible como para dejarlo en manos de la verdad y del periodismo de antaño. Y si alguno de los lectores, sean colegas o no, se sienten ofendidos por lanzar mis ideas al aire, pido perdón públicamente a través de este blog mediante el cual simplemente quiero ofrecer un punto de vista propio y diferente con la verdad como insignia.

Sea cual sea la respuesta, en estos momentos parece que el paradero de Gaddafi puede convertirse en el mismo culebrón que por años rodeo la vida de Bin Laden. Quizás cuando Libia deje de ser noticia, nos despertaremos alguna mañana con la el photoshop de un cadáver parecido al de Muamar, para luego saber que ha sido arrojado al fondo del mar. Esperemos por la tranquilidad del pueblo libio que el final de este dictador tenga las horas contadas tras un avance rebelde que parece ya imparable, y que el periodo que empiece tras su muerte sea pacífico y democrático, aunque esto viendo los intereses que muchos tienen en este país parece una utopía incluso pensarlo.

“La primera víctima de la guerra es la verdad”, dijo el congresista demócrata estadounidense, Hiram Johnson, en 1917.

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