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Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

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Haz click para ver el reporte completo.

El virus EV71 podría ser la causa de la “misteriosa muerte” de docenas de niños camboyanos

Aunque todavía es pronto para afirmar que el virus EV71 es el culpable de la misteriosa muerte de al menos sesenta niños camboyanos en las últimas semanas, los últimos avances en las investigaciones sobre la que fue bautizada por la OMS como “misteriosa enfermedad” parecen indicar que la enfermedad de boca, manos y pies es la causa principal.

El EV71 es una dolencia común de la infancia, para la cual no existe vacuna / Foto: ©Omar Havana

El EV71 es una dolencia común de la infancia, para la cual no existe vacuna / Foto: ©Omar Havana

El Instituto Pasteur analizó muestras tomadas de 24 pacientes, de las cuales 15 dieron positivos del Enterovirus tipo 71, según confirmaba el doctor Philipe Buchy via email, “tendremos más resultados el próximo martes miércoles” finalizaba.

El EV71 es una dolencia común de la infancia, para la cual no existe vacuna. Los síntomas se tratan de forma aislada, pero no existe terapia para la enfermedad, siendo altamente contagioso. Los niños son los más vulnerables. Ataca principalmente a los menores de 6 años, y con mayor frecuencia a los menores de 2 años. Raras veces afecta a los adultos, que generalmente cuentan con las defensas suficientes para rechazar la infección. Pero aunque pueden no presentar síntomas, pueden ser portadores del virus e infectar a otras personas.

La Organización Mundial de la Salud advertía tan solo hace unos días del descubrimiento de una enfermedad desconocida que estaba afectando sobre todo  a los niños en Camboya, en un comunicado de prensa la OMS junto al Ministerio de Salud camboyano anunciaban el pasado 4 de Julio que 61 niños habían muerto debido a esta extraña enfermedad, cifra que ha sido reducida a 51 en el último comunicado que la OMS ha distribuido hace tan solo unas horas. Declaraciones que según el Doctor Richner, fundador de los hospitales Kantha Bopha en Camboya, fueron precipitadas y poco profesionales, llegando a causar pánico innecesario en la población del país asiático.

Incluso las cifras que la OMS ha comunicado en su última nota de prensa no se corresponden con las dadas por el hospital Kantha Bopha, donde se han producido la mayoría de muertes por EV71, “desde abril de 2012, 66 niños han sido ingresados con síntomas similares. La mayoría, de entre 2 y 3 años de edad, sufrían encefalitis, desarrollando en las horas previas a la muerte, la destrucción total de los alvéolos pulmonares. 64 de los 66 niños murieron, en la última semana solo hemos tenido dos casos de esta enfermedad en los cinco hospitales Kantha Bopha de Camboya”.

Richner dijo que el número de afectados por la enigmática enfermedad es relativamente bajo: 34 casos en junio, en comparación con los 75,000 niños enfermos en los hospitales para pacientes externos de Kantha Bopha y los 16,000 niños hospitalizados. Sin embargo, Pieter van Maaren, de la OMS en Camboya, rechazó las acusaciones de que el organismo ha causado pánico en la población. Van Maaren Dijo que Richner fue quien declaró previamente, en una carta al gobierno, que la situación era “muy severa”.

El EV71 fue descubierto en California en 1969. La enfermedad de manos, pies y boca se contrae con mayor facilidad en verano y principios de otoño. Se transmite por el aire, al tocar objetos contagiados o por el contacto con ampollas, mucosas o heces infectadas.

La mejor forma de prevenirla es observando una buena higiene ambiental, personal y alimentaria; evitar el contacto con las personas contagiadas y mantener a los niños alejados de las multitudes.

En la última década, los mayores brotes de esta enfermedad atribuidos al virus EV71 se registraron en el Sudeste Asiático en Malasia en 1997 y en Taiwán en 1998. En 2007 China registró 80.000 casos de la enfermedad y 17 muertos.

Aunque todavía es temprano para confirmar que todas las muertes fueron por causa del EV71, este avance ha desmitificado la bautizada como “misteriosa enfermedad” que está matando a docenas de niños camboyanos en las últimas semanas.

Dos años después, la situación de las 300 personas que viven en los vertederos de basura de Angkor no ha mejorado

A tan solo unas decenas de kilómetros de los mundialmente famosos templos de Angkor, unas trescientas personas viven desde hace años las consecuencias de la extrema pobreza.

En los vertederos de basura de Anlong Pi, todas las palabras adquieren un nuevo significado. Es aquí donde hace menos de dos años un niño definió la palabra felicidad con ver salir el sol cada día, es aquí donde las sonrisas se confunden con los llantos. En Anglong Samram, el nombre que los habitantes del vertedero utilizan para llamar a su “Lago de Basura”, la vida no ha mejorado.

Mi primero contacto con ellos fue durante el verano de 2010, de aquel día recuerdo el olor de toneladas de basura que taladraba las fosas nasales hasta llegar al paladar. Desde entonces, han sido muchas visitas, interrumpidas durante el último año en el que estuve con los refugiados libios o en los sucesos de la plaza Tahrir en El Cairo.

Hace tan solo una semana volví a ese lugar donde las sonrisas son eternas. Si hace dos años ya pensé que la situación era extrema, en esta última semana he podido confirmar que nada se ha hecho por mejorar la vida de estas personas.

Dos años después, la situación en el vertedero de Anlong Pi es cercana a lo inhumano. La enorme acumulación de basura ha duplicado la capacidad del vertedero, produciéndose  nuevas reacciones químicas y biológicas entre los constituyentes de la materia orgánica e inorgánica. Los productos tóxicos resultantes son arrastrados por el agua de la lluvia contaminando el suelo y las aguas subterráneas, o emitidos a la atmósfera (en forma de gases) contaminando el aire. Como resultado del considerable incremento de basura muchas de las personas que conocí en mis primeras visitas han enfermado de gravedad.

   Una trabajadora de los vertederos busca metales y plástico / Foto: © Omar Havana

Una trabajadora de los vertederos busca metales y plástico / Foto: © Omar Havana

 

La consecuencia más notable de estas nuevas combustiones que hace dos años no tenían lugar es el aire que los habitantes de Anlong Pi respiran cada día, aire que se ha convertido en un  alto riesgo para la salud de las mas de trescientas personas que allí siguen trabajando a diario. Un aire compuesto por gas metano, resultante de los procesos de fermentación en ausencia de oxígeno de la materia orgánica que supone el 50% de las emisiones de gases producidas en los vertederos, por cloruro de vinilo por benceno, por tricloroetileno y por cloruro de metilo de efectos tóxicos o cancerígenos.

De los 300 habitantes del vertedero de Angkor, más de 100 son niños / Foto: © Omar Havana

De los 300 habitantes del vertedero de Angkor, más de 100 son niños / Foto: © Omar Havana

Al considerable empeoramiento de la calidad del aire, se unen varios nuevos factores que poco a poco convierten la vida en este lugar en no apta para ningún ser humano. En las últimas semanas la llegada de turistas a los vertederos se ha visto incrementada considerablemente, estos turistas confunden la pobreza extrema con una de las atracciones turísticas que Camboya ofrecen sin darse cuenta del riesgo para la salud mental de los habitantes de Anlong Pi.

Mientras tanto, la mayoría de los habitantes del vertedero siguen corriendo descalzos sobre millones de toneladas de basura, con el considerable riesgo de cortes, infecciones y heridas de diferente gravedad que difícilmente podrán ser tratadas. Y por si esto no fuera suficiente, de los cuatro pozos de agua que Somali Na, una camboyana residente en Hong Kong, donó hace un año y medio a los vertederos, uno de ellos ha sido robado por algún desalmado que ha privado a los habitantes de Anlong Samram de agua potable, lo que fuerza a la mayoría a tener que hervir el agua que los otros dos pozos en servicio dan, ya que la acumulación de basura ha hecho que el agua del subsuelo sea prácticamente imbebible.

Dos años después los habitantes del vertedero de Anlong Pi necesitan ayuda urgente, en un país como Camboya donde el 36% de la población vive con meno de un dólar al día, y millones de dólares son donados todos los años a fines humanitarios, unas simples botas con las que cubrir los pies descalzos de los habitantes del vertedero o un mascara para la protección del aire cancerígeno que se ven obligados a respirar diariamente mejorarían considerablemente la existencia de las trescientas personas que siguen caminando sobre basura en busca de una vida digna.

Casi todos los habitantes del vertedero trabajan largas horas totalmente descalzos / Foto: ©Omar Havana

Casi todos los habitantes del vertedero trabajan largas horas totalmente descalzos / Foto: ©Omar Havana

El día que conocí al Maestro, Don Eduardo Galeano

Quince años esperando poder conocer a la persona, a ese Maestro que ha inspirado y descrito tantos momentos de mi vida. El escritor del sarcasmo, el poeta de los otros, el sabio de la ironía. Las palabras de Don Eduardo Galeano son ese espejo de realidad cruel en el cual muchos nos hemos mirado alguna vez y, como salido de la nada, pausado como su voz, aparece por ese largo pasillo mientras cientos de personas han quedado despojadas del sueño de ser atravesados por esos dardos de realidad en una sociedad necesitada de voces como la suya.

Más de cien personas quedan despojadas del sueño de escuchar a Galeano / Foto: Omar Havana. All rights reserved

Más de cien personas quedan despojadas del sueño de escuchar a Galeano / Foto: Omar Havana. All rights reserved

Dentro de su sempiterna camisa azul se adivina un corazón envejecido de experiencia, una mirada, un apretón de manos y esas palabras que llevo quince años esperando decir por fin salen de mi garganta: “Es un placer conocerle, Don Eduardo”, “el placer es mío de tenerles a todos ustedes aquí”, responde.

Con este uruguayo de pura cepa todo transcurre a cámara lenta, tan lenta que embelesa. Solo hay tiempo para un par de respuestas a las que acompaña con su inteligente sonrisa de genio picarón. A pocos metros de donde estamos, casi quinientas personas aguardan con nerviosismo su llegada, “es hora de irme, ya no puedo hacerles esperar más” afirma.

Pocas veces he visto un aforo puesto en pie rompiéndose las manos en aplausos antes de que se haya pronunciado ninguna palabra, sin duda es la mayor prueba de que el conferenciante de hoy es uno de los seres vivos más admirado de este planeta. El Maestro se acomoda en el púlpito reservado a las grandes figuras eclipsando por completo a la persona que lo presenta a la multitud, actuación innecesaria de esos que necesitan estar siempre al lado de un grande para tener su minuto de fama. Sus primeras palabras son de solidaridad, de respeto, de igualdad, “siento en el alma que se hayan quedado cientos de personas fuera, son cosas que pasan, a veces no hay más remedio, y ojalá de alguna forma les llegué el eco de esta voz, leyendo alguna página de un libro nuevo llamado Los hijos de los días”.

El Maestro, Don Eduardo Galeano / Foto: Omar Havana. All Rights reserved

El Maestro, Don Eduardo Galeano / Foto: Omar Havana. All Rights reserved

“Los hijos de los días”, es un título con un por qué, así lo dijo. Una frase que escuchó en una comunidad maya de Guatemala, “la única cultura de las Américas en la que el tiempo funde al espacio”, en la que se afirma que son los días los que se echaron a caminar y ellos nos hicieron a nosotros, y que son de ellos, los días, de los que nace cada historia, “porque nosotros, digan lo que digan, estamos hechos de historias, y mis historias cada día son más cortas”. Y sin elevar el tono, con una cadencia en la voz suave, tranquila, pero preñada de sensatez y cordura El Maestro comienza a narrar alguna de esas historias en la que disecciona la realidad social actual en un viaje diacrónico a través de los 365 días del año.

“En 1887 nació, en Salta, el hombre que fue Salta: Juan Carlos Dávalos, fundador de una dinastía de músicos y poetas. Según dicen los decires, él fue el primer tripulante de un Ford T, el Ford a bigote, en aquellas comarcas del norte argentino. Por los caminos venía su Ford T, roncando y humeando. Lento, venía. Las tortugas se sentaban a esperarlo. Algún vecino se acercó. Preocupado saludó, comentó: Pero don Dávalos… A este paso, no va a llegar nunca. Y él aclaró: Yo no viajo por llegar. Viajo por ir”.

Transcurren los segundos, segundos que su pausada voz convierte en milenios. Pasan los minutos, que se detenga el tiempo. El Maestro continúa su viaje por ese universo de días que son sus historias, mientras, sus palabras provocan las primeras lágrimas de realidad en aquellos que lo escuchan. “La realidad pinta naturalezas muertas, las catástrofes se llaman, naturales. Como si la naturaleza fuera el verdugo y no la victima, mientras el clima se vuelve loco de remate, y nosotros también. Hoy es el Día del Medio Ambiente, hoy junio 5, un buen día para celebrar la nueva constitución de Ecuador, que en el año 2008, por primera vez en la historia del mundo, reconoció a la naturaleza como sujeto de derecho. Suena raro esto de que la naturaleza tenga derechos, como si fuera persona, en cambio, suena de lo más normal, que las grandes empresas de los Estados Unidos, tengan derechos humanos, y los tienen, tienen derechos humanos, por decisión de la Suprema Corte de Justicia desde 1886, o sea, que si la naturaleza fuera banco… ya la habrían salvado”.

Una lectura pausada, rítmica, envuelve a los asistentes en un silencio de expectativas, de la espera por escuchar a un escritor, a una persona, contando una historia. “En 1492 los nativos descubrieron que eran indios; descubrieron que vivían en Latinoamérica; descubrieron que estaban desnudos; descubrieron que existía el pecado; descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro siglo; y que ese dios había inventado la culpa y el vestido, y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja”.

Historias cortas y dardos envenenados lanzados a una sociedad que según el propio Galeano dentro de unos años estará llena de viejos con el pene duro y viejas con enormes tetas, aunque nadie recordará para que se usan. El Maestro continua su narrativa invadido por cientos de miradas desnudas ante este icono de la verdad, esporádicamente las manos explotan en aplausos llenos de admiración, mientras pocas son las caras que aun no han sido bañadas por las lágrimas del corazón.

Don Eduardo Galeano firma un ejemplar de su último libro "Los hijos de los días" / Foto: Omar Havana. All rights reserved

Don Eduardo Galeano firma un ejemplar de su último libro “Los hijos de los días” / Foto: Omar Havana. All rights reserved

“A propósito de la guerra contra el terrorismo, parece que estamos todo el tiempo en guerra contra el terrorismo, y uno se pregunta quiénes son, cómo son los terroristas. Bueno, pues en Julio primero del año 2008 hubo un terrorista menos. Porque en ese día, de ese año, el Gobierno de los Estados Unidos decidió borrar a Nelson Mandela de la lista de terroristas peligrosos contra la seguridad nacional de los Estados Unidos. Durante sesenta años, el africano más prestigioso de todos había integrado ese tenebroso catálogo. Y a mi me parece que muy serio no es, porque si este es el arquetipo del terrorista…yo no quiero burlarme ni mucho menos, porque si lo dicen quienes lo dicen, bueno…yo creo que sería más serio celebrar el día contra el terrorismo, ese 11 de Septiembre, pegando carteles por todos los rincones del mundo donde se diga, se busca a los secuestrados de países, a los estranguladores de salarios y a los exterminadores de empleo, se busca a los violadores de la tierra, a los envenenadores del agua y a los ladrones del aire, se busca a los traficantes del miedo”.

Prosiguen las palabras, continúan las historias, El Maestro no se olvida del pueblo saharaui, de las comunidades marginadas, mientras su mensaje se afila aun más, apuntando a esas otras esferas que controlan el Mundo, mientras, invita con profunda tristeza a los aquí presentes a que “adoptemos a un banquerito”. Galeano afirma que cada día está más en contra de la inflación palabraria, por eso sus historias se han convertido en ediciones corregidas y disminuidas. Bajo su peculiar microscopio de análisis realista, Galeano no deja indiferente a los cientos de personas que escuchan atentamente, los ojos húmedos de culpabilidad inocente son la prueba palpable de esta sociedad indigesta de grandes hermanos donde millones de personas siguen soñando en convertirse en la princesa del pueblo.

El final está cerca, pero el Maestro de la pausa, el genio de ingenio, el mago de la palabra guarda ese último as en la manga, esa historia que perforará la mente de los que han confundido el estado de bienestar con ese trasto loco último modelo donde las imágenes son manipuladas por “los miedos de comunicación” a golpe de publicidad y patrañas. Escuchar a Galeano es esa ducha diaria que todos deberíamos disfrutar para purificar el alma corrompida de dinero donde el camino más corto para llegar al éxito casi siempre es la mentira. El final ha llegado, sesenta minutos que parecen dos años, mientras El Maestro se alza, se despide de la Alhambra aplaudiendo a aquellos que hoy han tenido el privilegio de mirar a los ojos a uno de los pocos genios que en estos tiempos impuros de creatividad son tan necesarios y escasos.

Eduardo Galeano se despide aplaudiendo a los allí presentes / Foto: Omar Havana. All rights reserved

Eduardo Galeano se despide aplaudiendo a los allí presentes / Foto: Omar Havana. All rights reserved

“En este mundo al revés, estamos en guerra contra los pobres y no contra la pobreza. Octubre 17 Guerras Calladas, hoy es el día contra la pobreza. La pobreza no estalla como las bombas ni suena como los tiros. De los pobres sabemos todos, en qué No trabajan, qué No comen,  cuánto No pesan, cuánto No miden, qué No tienen, qué No piensan, qué No votan, en qué No creen, solo nos falta saber por qué los pobres son pobres. Será porque su desnudez nos viste, y su hambre nos da de comer”.

Enlaces Relacionados:

Fotogalería de Don Eduardo Galeano. por Omar Havana

Los hijos de los días, por Eduardo Galeano

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