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Vidas robadas: El abuso infantil

Los tristes acontecimientos de los últimos días en Siem Reap han modificado la rutina del día a día de esta ciudad camboyana. Siguen sin transcender detalles del arresto de Nicholas Patrick Griffin, “Nick”, acusado de presunto abuso infantil. Aunque cada día la sensación de una humillante verdad crece entre la población de esta parte del Mundo Olvidado.

Las víctimas sufren en silencio

Nick solo ha sido la última cara visible de la pederastia en Camboya. Un problema mucho mayor que la detención de esta persona. Desde el último viernes, cada vez que recorro las calles de la ciudad de Angkor, miro a los ojos con recelo. Intento buscar una mirada en cada rostro que identifique este crimen aberrante que no supe ver en los ojos de Nick.

Camboya se ha convertido en los últimos años en el paraíso para este tipo de depravados, que encuentran el placer siempre en compañía de la sonrisa inocente de un menor de edad. Un negocio que mueve miles de millones de euros anualmente en todo el Mundo, apoyado en muchas ocasiones en leyes permisivas y condenas insuficientes. La explotación sexual de la infancia con fines comerciales es un problema mundial, y afecta tanto a los países ricos como a los pobres. Ocurre en los burdeles, en las calles y hasta en algunos hogares…

La pedofilia está en todos los lugares

En paralelo a la noticia de Nick en Camboya, en mi país, España, las declaraciones de un personaje llamado “Sánchez Dragó” han puesto de manifiesto que este problema no es exclusivo a los países llamados del “Tercer Mundo”. Este crimen está más cerca de nosotros de lo que creemos, es una lacra que afecta a toda la sociedad. Y siempre suele ocurrir en los círculos más cercanos, la familia. Como dice Vicky Bernadet, creadora de la Fundación Vicky Bernadet, “Se ignora que el abuso sexual infantil intrafamiliar supone el 85% de los casos”. En la misma entrevista, Vicky afirma:” ¿Cómo hacemos para detectar que nuestros hijos han sufrido abusos?”,  siempre contesto: “Primero, que piensen desde el realismo que esto te puede pasar.” Nunca vas a detectar algo que no tienes presente. Por mucho que te dé orientación, si tú no eres consciente de que te puede pasar a ti, en tu familia, en tu entorno, siempre vas a pensar que es otra cosa”. Como la explotación sexual de los niños es un hecho generalmente oculto, no se conocen estadísticas reales. Sin embargo, la Organización Internacional del Trabajo calcula que cada año son víctimas de este delito hasta dos millones de niños y niñas.

Personajes sin almas que no podríamos encuadrar en una sola categoría. Están los pedófilos, o adultos que se sienten atraídos sexualmente hacia los chavales y llegan al extremo de abusar de ellos con tal de satisfacer sus deseos. También pueden ser personas que viven en la misma ciudad o pueblo del niño o la niña que es víctima, y hay turistas que buscan relaciones sexuales casuales sin importar la edad de su pareja. Finalmente están los adultos que mantienen durante mucho tiempo relaciones sexuales abusivas con los niños a cambio de regalos o protección.

Al mismo tiempo, en este negocio multimillonario, existen también personas que se benefician económicamente de la explotación. Están los que se benefician directamente, como los traficantes, los proxenetas y los pornógrafos. Entre los que se benefician indirectamente están los funcionarios corruptos que aceptan sobornos para pasar por alto el crimen, y los comerciantes que hacen la vista gorda o que apoyan la prostitución infantil creyendo que así serán mucho más ricos y tendrán un negocio más grande.

Según datos de UNICEF, este tipo de explotación se presenta tanto en los países ricos como en los pobres. Por ejemplo, las investigaciones muestran que:
– en la Provincia china de Taiwán hay entre 40.000 y 60.000 niños y niñas involucrados en la prostitución;
– el 25% de todas las personas que se dedican a la prostitución en Tulear, Madagascar, son niños y niñas;
– de cada cinco niños que utilizan regularmente Internet en los Estados Unidos, uno es buscado por extraños para fines sexuales;
– en México, más de 16.000 niños de ambos sexos están involucrados en la prostitución;
– en Lituania, entre el 20% y el 50% de quienes se dedican a la prostitución son menores de edad. Se sabe de pequeños de 11 años que trabajan en burdeles, y de niños y niñas entre los 10 y los 12 años que viven en centros asistenciales y han sido utilizados para realizar películas pornográficas.

Datos escalofriantes que muestran una realidad bien oculta a los ojos de una sociedad que prefiere mirar hacia el lado contrario ante esta lacra. Un problema que sufren millones de víctimas en silencio, para los cuales la vida nunca volverá a ser maravillosa. En el mismo informe de UNICEF se afirma: “Todos los niños y las niñas que son explotados sexualmente sufren graves daños a nivel físico, psicológico y social porque la explotación casi siempre implica violación u otras formas de violencia física y mental. Además, estos niños y niñas tienen un alto riesgo de infectarse con el virus del SIDA y de contraer enfermedades de transmisión sexual. Esto se debe a que, a tan corta edad, el organismo es más propenso a sufrir daños por las conductas sexuales, y a que los niños y las niñas no pueden decidir cuándo ni con quién tienen relaciones, y mucho menos si se va a utilizar un preservativo”.

Un negocio que va más allá del acto del abuso sexual. Es conocido de sobra en esta parte del Mundo donde vivo desde hace tres años, la existencia de redes mafiosas que reclutan niños de menos de diez años de países como Camboya, Vietnam o China, para posteriormente ser vendidos en prostíbulos de Malasia o Singapur. Hace años un documental llamado “Mariposas del Mekong”, ya ponía de manifiesto este tráfico de niños en el sudeste asiático. Aunque se estima que el número total de menores que desaparecen todos los años en extrañas circunstancias se aproxima al millón de niños en todo el Mundo. Desapariciones, que suceden en algún lugar y en algún país, y que no encuentran más que una pequeña mención en alguna columna perdida de algún diario local. Los grandes medios de comunicación de muchos países prefieren no hablar de este tipo de noticias, convirtiéndose en muchos casos en cómplices indirectos, quizás por temor o por encubrir a quienes mueven los hilos de ese crimen, generalmente poderosos grupos mafiosos y hasta personajes bien situados en el poder.

Entre los “maravillosos destinos” de ese millón de chavales, muchos serán afortunados si resultan vendidos para alguna “madame” que les obligará a hacer felaciones por menos de cinco dólares. Aunque otros solo servirán para ser violados salvajemente y finalmente asesinados de manera brutal, mientras son filmados en ese acto para satisfacer el morbo de miles de dementes pervertidos que llegan a pagar hasta 20.000€ por estos vídeos, llamados “snuff films”, que reportan a los asesinos millones de dólares.

Políticos, actores, cantantes, escritores, anónimos, altos cargos de la sociedad, nadie es diferente ante este crimen. Muchos famosos han sido acusados de abuso infantil, Gary Glitter, el rapero R. Kelly, el director Roman Polanski, el actor Errol Flynn, la cantante Gloria Trevi , el político francés Frédéric Mitterrand, y no hace muchos días, las declaraciones del “asqueroso” Sánchez Dragó, han puesto de manifiesto que este problema se encuentra en todos los “estamentos” de nuestra sociedad.

Y como no podía ser de otra forma, “con la Iglesia Católica hemos topado”. Desde hace años son famosos los casos de abusos de menores dentro de “La casa de Dios”. Aunque desde los más altos estamentos de este “negocio de fe” se empeñan una y otra vez en excusar a esta organización que desde siempre ha estado implicada en los horrores más grandes de nuestra humanidad.

En nombre de la Cruz

Incluso durante la Alemania nazi, se denunciaron casos de abusos a menores en la Iglesia Católica. El ministro de propaganda, Joseph Goebbels, organizó una detallada campaña para desacreditar a la Iglesia católica en respuesta a la encíclica «Mit brennender Sorge» de Pío XI, escrita en 1937. Goebbels decía en un discurso del 28 de Mayo, “Hay casos de abusos sexuales que salen a la luz cada día contra un gran número de miembros del clero católico. Por desgracia ya no se puede hablar de casos individuales, sino de una crisis moral colectiva que quizá la historia cultural de la humanidad no ha conocido jamás en una dimensión tan aterradora y desconcertante. Numerosos sacerdotes y religiosos son reos confesos. No hay duda de que los miles de casos conocidos por la justicia representan sólo una pequeña fracción del número total y auténtico, desde el momento en que muchos abusadores han sido ocultados por la propia jerarquía”.

Palabras que podrían ser el titular de prensa de cualquier diario en la actualidad, aunque parezcan más increíbles viniendo de la parte que exterminó a millones de personas durante la II Guerra Mundial.

El abuso infantil es la mayor lacra que la sociedad de este siglo XXI ha heredado de los errores del pasado. Como en este momento sucede en Camboya, y sucedía hace años en los países hoy llamados desarrollados, muchas razones contribuyen al auge de este “negocio” en los países menos desarrollados: leyes que permiten matrimonios ha edades prematuras, junto a una sociedad que tiende a ponerse una venda en los ojos ante estos crímenes, y junto a este nuevo instrumento llamado “Internet”, donde más de 12 millones de páginas están al alcance de cualquier usuario que busque “sexo con menores”.

Foto de perfil de "Nick" en facebook. Internet es una herramienta más para estas personas

Sería difícil afirmar con certeza cual sería la solución a estos crímenes, aunque en mi humilde opinión creo que es esta sociedad la que debería empezar a denunciar la realidad de este Mundo Olvidado donde millones de niños son abusados todos los años. Según UNICEF, la solución de este problema exige distintos tipos de medidas, como:
– reducir la pobreza y ampliar el acceso a la educación en un ambiente escolar seguro, para que los menores tengan más opciones y estén mejor informados acerca de la manera como se deben proteger a sí mismos;
– promover un cambio de actitud para que este terrible problema deje de mantenerse en secreto a causa de la vergüenza; para que las niñas y las mujeres nunca más sean vistas como propiedad de nadie o ciudadanas de segunda clase; y para que haya una menor probabilidad de que los adultos y los jóvenes piensen en los niños y las niñas con intenciones sexuales;
– aprobar leyes para castigar a los explotadores y abusadores, no a las víctimas, y hacerlas cumplir;
– buscar maneras de identificar y apoyar a los menores que están en riesgo, y hacer todo lo posible para que los niños y las niñas explotados y abusados sexualmente puedan regresar a sus comunidades.

Soluciones que parecen una utopía en un Mundo donde las diferencias entre ricos y pobres son cada día más grandes.

Nunca he querido opinar sobre los temas de los que escribo, pero desde hace unos días, el caso de Nick ha dado un giro a mi manera de pensar. Es hora de comprometerse, de no solo “colgar” en Internet la imagen de estos “desgraciados” si no de opinar y de denunciar, no solo los crímenes sino también las pobres leyes que los gobiernos aprueban. Bajo mi humilde opinión, quizás deberíamos empezar por endurecer las condenas a estos desalmados, personas “enfermas” para los que la rehabilitación se muestra casi imposible. Es desde esta bitácora desde no escondo mi apoyo a la aplicación de “la cadena perpetua” en todos aquellos casos donde las acusaciones se prueben, que sea un crimen que no prescriba y que personas como Sánchez Dragó sean juzgadas por su “apología de la pederastia” en palabras como: “A mí me gustan las de 15, Llámame viejo, llámame como quieras pero es así”. Como una persona que dice estas palabras puede quedar impune ante la justicia. “con unas Lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda… Tendrían unos 13 años. Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba. No hay nada como la piel tersa, los pechitos como capullos”, estas son palabras de Sánchez Dragó en su libro, ““Dios los Cría y Ellos Hablan de Sexo, Drogas, España, Corrupción”.

Sobre todo, seguiré denunciando para que el futuro de ningún niño vuelva a verse robado por los deseos de personas tan repugnantes como “Nick Griffin” o “Sánchez Dragó”.


Historias pasadas por agua, una semana en Camboya

Ya son cinco los días en los que la lluvia no deja de caer. Unos días, donde el final del monzón camboyano ha capturado toda mi atención, olvidándome un poco de la realidad del Mundo Olvidado en el que vivo desde ese 2008, año en el que me despedí de Europa, en aquel concierto del grupo Chambao en la ciudad inglesa de Coventry.

Es por esta “dichosa” agua que no para de caer, que hoy, viernes por la noche, he decidido decir que no a las pocas fiestas que se organizan en la ciudad durante los fines de semana, para tumbarme en mi cama, enfrente de mi ordenador, e intentar actualizar todo lo que pueda la realidad del Mundo Olvidado.

 

Una semana pasada por agua / Foto: Omar Havana

 

En estos últimos días, Camboya ha estado sumergida en los mismos problemas que de costumbre, casos de corrupción se mezclan con historias increíbles, y como no con nuevos casos de pederastia. Desde el pasado domingo, cuando las lluvias comenzaron en la capital, Phnom Penh, cuatro personas han perdido la vida, víctimas de las inundaciones que afectan a casi todo el país.

 

Las minas antipersona matan a “docenas” en 2010

Según informaba AFP el pasado martes, los restos de las minas sin explotar esparcidas por Camboya, siguen matando a docenas de personas. En los primeros ocho meses de este año, 45 personas han perdido la vida a causa de minas antipersonas u otros restos de metralla, según informa CMVIS. Otros 162, sufrieron heridas de diversa consideración, de los cuales 37 han sufrido la amputación de alguna extremidad.

El número total de victimas registradas desde el final de los jemeres rojos en 1979, se estima en 63.727, según CMVIS.

Se tardarán cientos de años, hasta que Camboya sea un país donde al caminar puedas mirar al frente sin peligro de tropezar con los restos de la “Guerra Secreta Americana”.

 

Restos de la "Guerra Secreta Americana" / Foto: Omar Havana

 

 

Camboya culpa a Tailandia de las acusaciones sobre los camisas rojas

Como pude comprobar cuando durante el mes de mayo estuve en Bangkok mezclándome entre un pueblo que pedía a voces un cambio, los rumores sobre una posible colaboración de Camboya con los aliados del ex primer ministro tailandés, Thaksin Shinawatra, por aquel entonces consejero económico del Gobierno de Hun Sen, estaban en boca de todos.

El pasado, miércoles, como informaba AFP, y como han escrito en sus paginas casi todos los diarios de esta región del Mundo, Camboya acusaba a las autoridades tailandesas de estar “jugando sucio”,al afirmar que tienen evidencias que los “camisas rojas” recibieron entrenamiento con armas en territorio camboyano.

 

General Seh Daeng, líder militar de los camisas rojas, 9 días antes de ser asesinado / Foto: Omar Havana

 

El DSI ( Departamento Tailandés de Investigación Especial ), afirmó que once “camisas rojas” detenidos en la provincia de Chiang Mai, en el norte de Tailandia, confesaron haber recibido entrenamiento con armas de fuego en la ciudad de Siem Reap, para así poder asesinar a personajes políticos.

“Cuando volvieron a Tailandia, fueron enviados a Chiang Mai para prepararse para la misión. Nos dijeron que habían sido instruidos en las artes del asesinato y el sabotaje”, afirmaba Tharit Pengdit, director del DSI

De todos es sabido el odio mutuo entre estos dos países, capaces de organizar una Guerra por la posesión de un templo ancestral. No es de extrañar por tanto ninguna de las dos versiones. Es posible que en aquel mes de mayo, facciones radicales de los camisas rojas fueran entrenadas en territorio camboyano, donde como hemos recordado, por aquel entonces vivía su líder, Thaksin Shinawatra, asentado en Camboya como consejero económico y compañero de partidas de golf del Primer Ministro, Hun Sen. Aunque también es posible, que solo sean maniobras del Gobierno Tailandés, para desviar la atención sobre últimos rumores que apuntan a un posible levantamiento  de los “camisas rojas” en los próximos meses.

 

Sangre en las pista de baile por ser un “besucón en serie”

Como publicaba el Phnom Penh Post el pasado jueves, un joven de 21 años era arrestado en una discoteca de la provincia de Kampong Cham por “besar a demasiadas chicas” durante la celebración del festival de Pchum Ben

Según afirma el arrestado, Mey Ravy, siete policías le golpearon brutalmente, “Les pregunté por qué, pero no me respondían,  y entonces me esposaron, cuando caí al suelo, uno de ellos puso sus pies sobre mi cuello, incluso llegaron a quemarme la espalda con cigarrillos encendidos”.

Poco después de su arresto, la madre de Ravy acudió a la comisaría local, ofreciendo a los policías 100.000 riels (unos 20€) para que dejaran en libertad a su hijo. Thuont Sophea, investigador provincial para el grupo de derechos humanos  Adhoc, afirmaba ayer que los policías que arrestaron a Ravy, estaban borrachos en el momento del suceso. “Normalmente torturan a algunas personas para así mostrar su fuerza en la región, saben que tienen libertad para hacer lo que ellos quieran hacer”, confesaba Thuont hace tan solo unas horas.

Camboya, uno de los países mas corruptos del mundo, con una policía que percibe al mes no más de 30€ en concepto de salario, y con un país temeroso del poder que cualquier persona vestida de uniforma tiene en este rincón apartado de leyes y humanidad. Todos los que hemos vivido en este país, hemos sufrido de alguna forma las consecuencias de esta “policía” más al servicio de sus propios intereses individuales que de un pueblo necesitado de confianza para así denunciar los crímenes que a diario se cometen en este país.

 

Emblema de la Policía Camboya / Foto: Omar Havana

 

Para terminar este resumen de noticias interesantes en esta semana pasada por agua, no me queda más remedio que hablar de un tema que por desgracia abordo mucho en este Mundo Olvidado, que parece no cambiar. Una última historia en la que profundizaré más adelante, cuando espero que la lluvia me ofrezca un respiro.

Tres caras más que sumar a la larga lista de pederastas en Camboya

El pasado miércoles, como informa The Canadian Press, un juzgado camboyano condenaba a tres ciudadanos extranjeros por tres casos separados de abusos sexuales a adolescentes.

El Mayor Keo Thea, jefe de la policía de Phnom Penh encargada de la protección de menores y el trafico de personas, afirmó que estas condenas eran una victoria para la policía, después de la lucha que desde hace años se hace en Camboya. “Las condenas de hoy deberían servir como lección a aquellos extranjeros que quieran visitar Camboya en busca de sexo con menores, espero que estén fuera de este país”, afirmaba Thea.

Alan Arthur Perry, ciudadano Americano de 57 años de edad. Sentenciado a tres años de cárcel acusado de pagar por sexo a cuatro niños de edades comprendidas entre 16 y 17 años. Le fue ordenado pagar la suma de 4 millones de riels, unos 750€, como compensación a los familiares de los niños.

Michel Roger Blanchard, ciudadano francés de 45 años de edad. Condenado a 17 años de cárcel por “secuestro desleal” de varios niños de 16 de años de edad para mantener relaciones sexuales. Blanchard, “invitó” a los niños a realizar un viaje a la costa camboyana, a unos 185 kilómetros de sus hogares. El juez también le ordenó pagar 3 millones de riels ($710 dólares americanos) como compensación a los chicos.

 

Miche Roger Blanchard / Foto: APLE

 

Atsushi Kato, ciudadano japonés de 41 años de edad. Sentenciado a 7 años de cárcel bajo el cargo de repetidos abusos sexuales a una niña de 13 años de edad. Como el mismo confesó, al menos tuvo media docena de relaciones sexuales con la niña, a la que pagaba $10 (8€) cada vez por sus servicios. “Pensé que la niña tenia mas de 18 años porque llevaba un maquillaje bastante bonito”, Kato confesaba a un traductor. Al final de su condena será deportado a su país de origen.

 

Atsushi Kato / Foto: Reuters

 

Tres historias más, más “almas rotas” que añadir a un país, donde la infancia es la etapa temida por cualquier persona. Unos niños desprotegidos ante los deseos de individuos como Kato, Blanchard o Perry. Tres mentes enfermas más, que han escogido el país del Angkor Wat como objetivo para sus más horribles pensamientos. Por suerte, esta vez la justicia ha funcionado, aunque son sentencias que no corresponden con la gravedad de los crímenes que han cometido.

Tres caras que serán como siempre mostradas en Mundo Olvidado, para que crímenes, como los de estos tres mal llamados “seres humanos”, no queden nunca olvidados….

Una semana pasada por agua, con historias como cualquier otra semana, la política y los intereses de los que más pueden se mezclan en “juegos sucios” para conseguir sus objetivos; corrupción, a la que podríamos considerar como la primera religión de este país, superando ampliamente al budismo. Con una cifra de practicantes que casi roza la totalidad de la población, y como no con los organismos oficiales como siempre a la cabeza en estos menesteres; una semana en la que recordamos a las victimas del secretismo americano de una guerra que marcó la vida de esta parte del Mundo para los siglos venideros; y como no, una semana donde, por desgracia, un niño vuelve a sufrir los abusos de extranjeros que llegan al país con planes diferentes que visitar los famosos templos, aunque por desgracia no será la ultima vez que hablemos de esto.

Este viernes de “fiesta” acaba con los nervios de haber conseguido permiso para poder continuar con un trabajo con el que llevo más de dos meses, con la ilusión de poder, por fin, documentar una de las realidades más olvidadas de esta sociedad, con las ganas que lleguen los primeros rayos del sol de este sábado que ya ha comenzado hace unas horas, para así, con la humildad que en este país he aprendido, poder seguir hablando de las historias más olvidadas del país del Angkor Wat.

Desde esta parte del Mundo al que hoy prefiero llamar el “Mundo Submarino”, os deseo a todos vosotros, mis fieles lectores, buenas noches y magníficos sueños.

Aunque, en mi última reflexión antes de cerrar los ojos, no puedo dejar de pensar en el artículo que ha escrito mi buena amiga Laura Villadiego desde Phnom Penh, donde vive. Laura nos habla de “las paradojas del agua”, desde su blog Mundo Desencajado nos dice que a pesar de que las ciudades camboyanas estén cubiertas de agua por unos días, el año 2010 será recordado en Camboya por los problemas tan graves de escasez de agua que sufre el país. Recomiendo leer este artículo. ” Las Paradojas del Agua” por Laura Villadiego.

Camboya, el “Reino de las Maravillas”

 

Cambodia "Kingdom Of Wonder". Campaña publicitaria del Gobierno Camboyano

 

El 20 de noviembre de 1989 se celebró la Convención de los Derechos de los Niños: el más poderoso instrumento legal que reconoce los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Todos los países del mundo, con excepción de Estados Unidos y Somalia, han adoptado la Convención. En la actualidad, Somalia no puede avanzar hacia la ratificación porque carece de un gobierno reconocido. Estados Unidos por su parte, lleva a cabo exhaustivos exámenes y escrutinios de los tratados internacionales antes de incorporarlos a su legislación. La Convención define como, “niño” o “niña” a toda persona menor de 18 años, a menos que las leyes de un determinado país reconozcan antes la mayoría de edad.

Aunque son solo dos, los países que no han adoptado la Convención, el día a día de las calles de las ciudades más pobres, nos deja a la luz que son muchos más los países, para los que un niño sigue siendo aquella persona, que puede ser intercambiada o explotada por esa “droga” llamada dinero.

Podemos encuadrar en dos categorías, aquellas actividades que impliquen el comercio sexual de menores en Camboya: la explotación en establecimientos o aquella basada en la oportunidad que ofrece la calle. La primera, normalmente es la preferida por los propios camboyanos o turistas asiáticos, más preocupados por ocultar la realidad de sus crímenes que de la propia gravedad de sus hechos. Mientras que son los turistas o expatriados occidentales, quienes prefieren buscar su suerte en las calles, playas o mercados de las ciudades camboyanas.

En los últimos años, Camboya ha experimentado un gran aumento en el número de turistas y residentes extranjeros, y como no podía ser de otra forma, también en el número de pederastas. Muchas son las razones para que Camboya sea uno de los paraísos para este tipo de individuos, recordemos que un 34% de la población del país vive por debajo del umbral de la pobreza. Además, los niños cada vez están más acostumbrados a acercarse a los turistas extranjeros que cada vez visitan más el país, es frecuente ver a muchos niños vendiendo pulseras en las puertas de los templos de Angkor, o incluso actuando como guías improvisados, lo que hace que el pederasta tenga muy fácil el acceso a su “presa”. Si ha esto añadimos la cultura de impunidad antes estos crímenes que reina en el país, hacen que Camboya sea un paraíso seguro para que estos individuos cometan sus mayores atrocidades sin ser molestados.

 

¨Niño de la calle" esnifando pegamento en Siem Reap / Foto: Omar Havana

 

Algunas Historias Reales (He cambiado todos los nombres de los menores para su protección).

Mao.

Tengo 10 años, vivía en Battambang con mi madre y seis hermanos. Mi padre murió al explotar una mina antipersona, y mi madre nunca ha trabajado. Desde que llegue a Siem Reap, recorro las calles en busca de limosna para ayudar a mi familia, donde casi todos los días esnifo pegamento para sentirme mejor. Siempre duermo en la calle, porque como no consigo el dinero que mi madre quiere, ella no me deja dormir en casa. Hace un año, una noche conocí a un extranjero en una gasolinera, quien me enseñó un billete de $20 y me pidió que le acompañara a su casa, donde abusó sexualmente de mi, le dije que sí, porque quería darle el dinero a mi madre.

Ratha

Tengo 16 años, y vivo con mi familia en las calles de Siem Reap. Mi padre murió hace años. Nunca he ido a la escuela, aunque me gustaría, pero llevo tres años usando drogas a menudo (pegamento). Me dice que ha mantenido relaciones sexuales con cinco o seis extranjeros por unos $10-$20 cada vez, aunque no recuerda bien el número exacto de veces, debido a que el uso continuado del pegamento ha empezado a afectar a su memoria y su salud. Con el dinero que consigo compro comida y drogas, además recojo basura por las calles de Siem Reap. Dice que seguirá con extranjeros porque es la forma más fácil de ganar dinero.

Un Caso para estudiar y reflexionar reportado por un cooperarte de una organización en Phnom Penh. (No se identifica la organización o al cooperarte para preservar la investigación que continúa).

Tres hermanos (dos niños de 14 y 12 años de edad y una niña de 9 años), estaban siendo explotados sexualmente de manera frecuente, mientras eran obligados por sus padres, dado el dinero fácil que este tipo de “negocio sucio” genera. Si los niños no conseguían el dinero que los padres les exigían, al volver a casa eran golpeados. La ONG intervino en repetidas ocasiones, incluso separando a los niños de los padres, pero sin embargo, los chavales seguían volviendo al final a su casa. Eran constantemente manipulados, con frases como que el Budismo requiere que los hijos sean buenos a sus padres o haciéndoles sentir culpables por abandonar a la familia. A pesar de los esfuerzos de la organización, quienes incluso les ofrecieron la escolarización en uno de sus centros, los niños siguen en la calle arriesgando sus vidas para llevar el dinero a sus padres.

 

Stop a la Pedofilia / Foto: Omar Havana

 

Tres historias que son solo un ejemplo de los miles de niños que son explotados todos los años en las calles de Camboya. Muchos son los lugares en Phnom Penh, donde estos “niños de las calles” son buscados por sus explotadores, como las proximidades del Palacio Real, el paseo del río, los jardines, el mercado central, en las proximidades de Wat Phnom o la mayoría de los puestos callejeros de venta de comida. Pero, la explotación infantil no es un problema exclusivo de la capital camboyana, las playas de Sihanoukville, o la mayoría de las estaciones de servicio de las principales ciudades, son lugares comunes donde estos seres “inhumanos” se aproximan a sus victimas.

Solo faltan cuatro horas para que muchos de los niños salgan de las habitaciones de algunos hoteles donde están siendo abusados. Las seis de la mañana es la hora, donde los empleados de los hoteles que permiten que estos crímenes se cometan dentro de sus paredes, expulsan a los niños después de haber aceptado una comisión por su silencio. Esa será la hora donde muchos de estos críos empezaran la jornada de trabajo, recogiendo basura por céntimos de euro, mientras que seguirán caminando las calles en busca de un futuro incierto.

El nuevo lema que el Ministerio del Turismo Camboyano ha inventado para atraer a más turistas, “Cambodia, Kingdom Of Wonder” (Camboya, el Reino de las Maravillas), sigue siendo mal interpretado por algunos desalmados, para los que Camboya no es más que el “Reino donde cometer sus más perversas fantasías”.

 

Camboya, "Reino de las Maravillas " / Fotomontaje: Omar Havana

 

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Desde que Mundo Olvidado empezó, uno de los objetivos claros de esta bitácora, es descubrir las caras de esos “turistas del sexo”, que se aprovechan de pobres e inocentes menores para cometer las mayores barbaridades que la mente humana pueda llegar a imaginar.

Acabamos de empezar el mes de Septiembre, y ya son tres caras más que añadir a la lista de pederastas que visitan Camboya todos los años en busca de sexo barato y prohibido.

Michael Julien Leach / Foto: Reuters

El pasado domingo, 5 de septiembre, el ciudadano británico, Michael Julien Leach, nacido en Londres y de 50 años de edad, era arrestado por segunda vez en Camboya, acusado de presuntos abusos sexuales a varias niñas, algunas de ellas de 11 años de edad, según fuentes de la policía confirmaban a AFP, “la policía llevaba tiempo siguiéndolo desde Phnom Penh, porque sabíamos que viajaría hasta la provincia de Kandal en busca de menores”.

Leach, fue arrestado anteriormente en Camboya en el año 2005, cuando trabajaba como doctor para una Organización de ayuda a la Infancia, por presuntamente abusar de tres niñas menores de edad, aunque meses después los cargos fueron retirados por falta de pruebas.

Este pasado domingo, según informa Samleang Seila, director de Action Pour Les Enfants, dos hombres y una mujer de nacionalidad camboyana fueron también arrestados por procurar las menores a Leach.

Sletten Rolf / Foto: APLE

Sletten Rolf, ciudadano noruego de 63 años, fue condenado el pasado martes a 18 meses, bajo los cargos de contratar los servicios de un niño menor de edad en Siem Reap, el centro turístico de Camboya. Rolf, fue arrestado en pasado enero, por pagar por tener sexo con un niño de 16 años en el pasado año 2009. Inicialmente, fue sentenciado a 3 años de cárcel, pero días después, la duración de la condena fue reducida a la mitad, ya que las leyes camboyanas establecen en 15 años como el límite del sexo consentido, aunque pagar por sexo sigue siendo ilegal.

La última noticia relacionada con el abuso a menores la escuchamos ayer mismo. En la capital, Phnom Penh, empezó el juicio contra el ciudadano Americano, Craig Thomas Carr, de 59 años de edad, acusado de “comprar sexo” a tres niñas menores de edad durante un viaje que realizó a Camboya el pasado mes de enero.

Carr fue arrestado el 21 de enero, bajo los cargos de pagar por sexo con tres niñas de 14 años de edad en la capital y en la provincia de Kandal. En mayo, fue deportado a los Estados Unidos bajo la “Operación Twisted Traveller” – que facilita que los ciudadanos americanos sospechosos de abusos sexuales sean juzgados en los Estados Unidos- y condenado por un juzgado del Estado de Washington, el pasado 27 de Julio, después de que Carr confesara haber tenido sexo con las tres niñas, se enfrenta a una condena de entre 15 y 30 años en su país de origen.

“Soy un pederasta”, Carr admitió a las autoridades camboyanas tras ser arrestado, “¿Qué me va a suceder ahora?”. Pero como sentir pena por esta persona, tras leer su declaración. Carr pagó $3000 a un conductor de taxi cuando llegó a Camboya para que le llevara a un prostíbulo conocido como “777”, cuando llegó allí pagó otros $4800 a la “madame” del lugar. Pero solo pagó $20 a las tres niñas con las que tuvo sexo sin protección y a las cuales estuvo fotografiando desnudas durante un largo tiempo.

A pesar de su deportación, en Camboya van a continuar con el procedimiento abierto hasta alcanzar una condena, según informa Samleang Seila, director de APLE, “El juicio empezó aquí antes de ser deportado, así que debe continuar aquí, y no hemos recibido instrucciones por parte de los Estados Unidos, de pararlo en ningún momento”.

Aunque por desgracia el número de turistas o expatriados que buscan los servicios sexuales de una menor en Camboya, son los camboyanos quienes ocupan las celdas de las cárceles de este país. En un número superior, y sobre todo en las zonas rurales, las violaciones de menores ocurren con frecuencia, como por ejemplo, la historia del “hermano budista”, Ros Sarin.


Mapa de la provincia de Kandal ( en color rojo ).

Ros Sarin, de nacionalidad camboyana, antiguo hermano budista en la provincial de Kandal era sentenciado a 17 años de cárcel, el pasado jueves 2 de septiembre, acusado de los cargos de violación de dos mujeres, una de las cuales tenia 14 años de edad cuando los hechos sucedieron. Los ataques contra las mujeres comenzaron en 1994, y continuaron hasta el pasado año, cuando una de las victimas denunció los hechos a la policía del distrito de Ponhea Leu. Sarin, convencía a las mujeres, aconsejándolas en problemas de amor, y a menudo ofreciéndolas “agua bendita y pociones mágicas”, según afirma el abogado defensor, Lim Vanna.

Heng Samoeun, ayudante de Sarin, fue también condenado a 15 años por ayudar y encubrir los hechos. Junto a la condena, los acusados tendrán que pagar un total de 50 millones de riels (aproximadamente 10,000€) a las victimas a modo de compensación.
En lo que va de año 2010, varios son los detenidos por estos horribles crímenes. Mundo Olvidado siempre dará prioridad a desenmascarar a estos “individuos”, para que sus caras no sean olvidadas allá donde vayan.

Lista de Detenidos en 2010:

Ronald A. Adams, 51 años, Nacionalidad: Americana. Detenido en Sihanoukville, en enero.

Sletten Rolf, 63 años. Nacionalidad: Noruega. Detenido en Siem Reap, en enero.

Fabio Cencini, 45 años. Nacionalidad: Italiana. Detenido en Preah Sihanouk, en febrero.

Alan Arthur Perry, 57 años. Nacionalidad: Americana. Detenido en Sihanoukville, en abril.

Craig Thomas Carr, 59 años. Nacionalidad: Americana. Detenido en Phnom Penh, en enero.

Jack Louis Sporich, 75 años. Nacionalidad: Americana. Detenido en Siem Reap, en febrero. Actualmente en libertad.

Mattew John Harland, 36 años. Nacionalidad: Inglesa. Detenido en Phnom Penh, en mayo.

David Fletcher, 66 años. Nacionalidad: Inglesa. Detenido en Bangkok, en Julio.

Gary Robcoy, 30 años. Nacionalidad: Inglesa. Detenido en Bangkok, en Junio.

Michael Julien Leach, 50 años. Nacionalidad: Inglesa. Detenido en Phnom Penh, en Septiembre.

Fuente: Action Pour Les Enfants (APLE)

Documental ofrecido por Canal Plus France acerca de la pedofilia en Camboya:

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