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Dos años después, la situación de las 300 personas que viven en los vertederos de basura de Angkor no ha mejorado

A tan solo unas decenas de kilómetros de los mundialmente famosos templos de Angkor, unas trescientas personas viven desde hace años las consecuencias de la extrema pobreza.

En los vertederos de basura de Anlong Pi, todas las palabras adquieren un nuevo significado. Es aquí donde hace menos de dos años un niño definió la palabra felicidad con ver salir el sol cada día, es aquí donde las sonrisas se confunden con los llantos. En Anglong Samram, el nombre que los habitantes del vertedero utilizan para llamar a su “Lago de Basura”, la vida no ha mejorado.

Mi primero contacto con ellos fue durante el verano de 2010, de aquel día recuerdo el olor de toneladas de basura que taladraba las fosas nasales hasta llegar al paladar. Desde entonces, han sido muchas visitas, interrumpidas durante el último año en el que estuve con los refugiados libios o en los sucesos de la plaza Tahrir en El Cairo.

Hace tan solo una semana volví a ese lugar donde las sonrisas son eternas. Si hace dos años ya pensé que la situación era extrema, en esta última semana he podido confirmar que nada se ha hecho por mejorar la vida de estas personas.

Dos años después, la situación en el vertedero de Anlong Pi es cercana a lo inhumano. La enorme acumulación de basura ha duplicado la capacidad del vertedero, produciéndose  nuevas reacciones químicas y biológicas entre los constituyentes de la materia orgánica e inorgánica. Los productos tóxicos resultantes son arrastrados por el agua de la lluvia contaminando el suelo y las aguas subterráneas, o emitidos a la atmósfera (en forma de gases) contaminando el aire. Como resultado del considerable incremento de basura muchas de las personas que conocí en mis primeras visitas han enfermado de gravedad.

   Una trabajadora de los vertederos busca metales y plástico / Foto: © Omar Havana

Una trabajadora de los vertederos busca metales y plástico / Foto: © Omar Havana

 

La consecuencia más notable de estas nuevas combustiones que hace dos años no tenían lugar es el aire que los habitantes de Anlong Pi respiran cada día, aire que se ha convertido en un  alto riesgo para la salud de las mas de trescientas personas que allí siguen trabajando a diario. Un aire compuesto por gas metano, resultante de los procesos de fermentación en ausencia de oxígeno de la materia orgánica que supone el 50% de las emisiones de gases producidas en los vertederos, por cloruro de vinilo por benceno, por tricloroetileno y por cloruro de metilo de efectos tóxicos o cancerígenos.

De los 300 habitantes del vertedero de Angkor, más de 100 son niños / Foto: © Omar Havana

De los 300 habitantes del vertedero de Angkor, más de 100 son niños / Foto: © Omar Havana

Al considerable empeoramiento de la calidad del aire, se unen varios nuevos factores que poco a poco convierten la vida en este lugar en no apta para ningún ser humano. En las últimas semanas la llegada de turistas a los vertederos se ha visto incrementada considerablemente, estos turistas confunden la pobreza extrema con una de las atracciones turísticas que Camboya ofrecen sin darse cuenta del riesgo para la salud mental de los habitantes de Anlong Pi.

Mientras tanto, la mayoría de los habitantes del vertedero siguen corriendo descalzos sobre millones de toneladas de basura, con el considerable riesgo de cortes, infecciones y heridas de diferente gravedad que difícilmente podrán ser tratadas. Y por si esto no fuera suficiente, de los cuatro pozos de agua que Somali Na, una camboyana residente en Hong Kong, donó hace un año y medio a los vertederos, uno de ellos ha sido robado por algún desalmado que ha privado a los habitantes de Anlong Samram de agua potable, lo que fuerza a la mayoría a tener que hervir el agua que los otros dos pozos en servicio dan, ya que la acumulación de basura ha hecho que el agua del subsuelo sea prácticamente imbebible.

Dos años después los habitantes del vertedero de Anlong Pi necesitan ayuda urgente, en un país como Camboya donde el 36% de la población vive con meno de un dólar al día, y millones de dólares son donados todos los años a fines humanitarios, unas simples botas con las que cubrir los pies descalzos de los habitantes del vertedero o un mascara para la protección del aire cancerígeno que se ven obligados a respirar diariamente mejorarían considerablemente la existencia de las trescientas personas que siguen caminando sobre basura en busca de una vida digna.

Casi todos los habitantes del vertedero trabajan largas horas totalmente descalzos / Foto: ©Omar Havana

Casi todos los habitantes del vertedero trabajan largas horas totalmente descalzos / Foto: ©Omar Havana

“Queremos celebrar el 1º de Mayo con trabajo”

Las personas con discapacidad quieren disfrutar de una mayor inclusión laboral

 

Así de contundente es la reivindicación de Antonio Tejada, presidente de la Asociación Andaluza Sí Podemos, primera entidad nacional que une a trabajadores, autónomos y empresarios con discapacidad desde marzo de 2009 para reivindicar una mayor participación del colectivo en el trabajo ordinario de nuestro país y así solventar y superar entre todos los actores implicados, los escollos que se van encontrando día a día.

Y es que en medio de una crisis que no parece tocar fondo, encontrar empleo se ha convertido en todo un reto para los casi 5,7 millones de parados que hay en España según la Encuesta de Población Activa, donde en el primer trimestre de 2012 se ha llegado a un 24,44% de desempleo. Pero dentro de estos datos, las personas con discapacidad son sin lugar a dudas un grupo mucho más vulnerable que el resto ya que junto a la escasez de ofertas de empleo, se suma la dificultad de hacer frente a la discriminación a la que son cometidos por prejuicios, falsos estereotipos y últimamente los recortes que dificultan aún más la inserción del propio colectivo.

Antonio Tejada, en la presentación en el día de ayer a la asamblea de socios en Granada donde se aprobó por unanimidad estar presentes en los actos de reivindicación de los derechos de los trabajadores, manifestó públicamente que “queremos celebrar el 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, trabajando, como cualquier ciudadano, como cualquier trabajador, no como eternos desempleados que solo tenemos opción a pensiones y ayudas. Queremos trabajar, y que se cumpla de una vez por todas la LISMI ya que esto provocaría un mayor crecimiento en la inserción laboral de las personas con discapacidad, creando empleo, ejemplos de superación y de integración estable. Dignidad, respeto y futuro para nuestro colectivo, que ya va siendo hora”.

También se pidió un esfuerzo desde la Asociación Sí Podemos para que se cumpla la legislación vigente en cuanto a accesibilidad universal se refiere, “ya que estamos ante el eslabón perdido de la integración laboral que provoca la falta de accesibilidad. Esto dificulta las opciones reales de trabajo y de inclusión de la personas con discapacidad”. La aplicación de estas medidas de accesibilidad universal y su obligado cumplimiento podrían ser además un motor económico y de crecimiento de empleo para ciertos sectores profesionales.

Estudios sobre inserción laboral

Para reforzar este argumento, el portavoz de los trabajadores con discapacidad se apoya en dos recientes estudios publicados durante este primer trimestre del año. El informe ‘Discapacidades e inclusión social’ elaborado por la Fundación La Caixa y Carlos Pereda, publica que el paro entre personas con alguna discapacidad se eleva hasta el 40% así como las discapacidades sobrevenidas antes de la jubilación están relacionadas con condiciones precarias de vida y de trabajo. El estudio también refleja que la tasa de paro de estas personas duplica a la de la población general y que casi un millón de ellas no tiene ningún tipo de ayuda, con lo cual se reduce mucho su nivel de emancipación. La cuarta parte de las personas en edad laboral que sufre discapacidad se ha sentido discriminada.

El nivel de estudios de las personas con discapacidad es mucho más bajo que el de la población general. Del millón y medio de personas que se encuentran en edad laboral, el 7% son analfabetas (lo es el 1% de la población general) y una cuarta parte no ha terminado la primaria.
Las cifras hablan solas: la tasa de actividad del colectivo a finales de 2010 era del 36,2%, frente al 75,9% de la del resto de la población, es decir, es 39,7 puntos porcentuales inferior. Ello demuestra que muchas personas con discapacidad no confían en la posibilidad de encontrar empleo y ni tan siquiera lo intentan. Pero también da cuenta de otra conclusión: las que sí buscan trabajo (ese 36,2%) lo hacen porque verdaderamente tienen ganas de encontrar una ocupación y orientan todos sus esfuerzos a tal fin.

A diferencia de lo que podría suceder con el resto de la población, entre los demandantes de empleo con discapacidad no hay lugar a la dejadez o a la desidia, sino que se caracterizan por la tenacidad, el esfuerzo y la orientación a resultados. No hay que olvidar que muchos de ellos podrían vivir del subsidio que reciben, y que si desean trabajar es porque realmente quieren demostrar su valía y contribuir al desarrollo social.

Otro estudio a destacar es el informe elaborado por la Fundación Adecco ‘Discapacidad y formación en tiempos de crisis’ y presentado el pasado mes de febrero. Actualmente, y a la luz de estos datos, las personas con discapacidad están apostando por atenuar las diferencias y el mejor modo de hacerlo es incrementar su formación, obteniendo un título que le ayude a competir en el mercado laboral. Nada más y nada menos que un 66,7% de los encuestados está recibiendo cursos para ser más competitivo en el mercado laboral. Y un 80% confía en que esta formación será su trampolín hacia el mercado laboral.

Además, hay que añadir el hecho de que las personas con discapacidad ven reforzados valores como el esfuerzo, la motivación o el afán de superación, cualidades que se convierten en garantía de éxito cuando se trasladan al ámbito empresarial.

Sí Podemos / Foto: Omar Havana

Sí Podemos / Foto: Omar Havana

España me duele

“Me duele España” – decía Unamuno -; “¡soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu, de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo”.

España sigue doliendo, quizás más que nunca. Casi cinco millones de españoles sufren día a día las consecuencias de unos pocos sin vergüenzas que han hecho que este país se parezca más a la España que Unamuno recitaba que a esa “España va bien” de la que presumían esos políticos que comenzaron la burbuja en la que se encerró nuestro futuro.

España duele al ver que los que deben representarnos, nos utilizan para su propio beneficio. España duele cuando personas de la casa real eligen el “talonmano” como deporte olímpico. España duele cuando los jornaleros andaluces son humillados al romper el “alba” sobre sus cosechas. España duele cuando la mayoría no votante es gobernada por la minoría absoluta de un sistema donde uno más uno nunca hacen dos. España duele, España duele.

Me duele al ver que compañeros son ninguneados cuando se juegan la vida, me duele a leer que la información vale menos de un euro, me duele al escuchar las críticas a las imágenes de la realidad mientras nos rodeamos de gigantes posters de héroes en pantalones cortos que ganan El Mundial, me duele al ver que El ‘nuevo pelo’ de Hilario Pino hace furor en El Mundo y que lo que pasa en el “otro” mundo es mejor no contarlo.

España me duele al ver que la educación se paga con violencia, que la sanidad depende de los años que vivas, me duele que se pida un esfuerzo a los que más necesitan nuestra ayuda, que un elefante tenga que morir para poner en entredicho a esos chupópteros bautizados como realeza.

Me duele escuchar a una víctima de la dictadura afirmar que entonces se vivía mejor que ahora, sí, como un gran compañero me afirmó en esa “Primavera” de la que aquí deberíamos aprender: “España me duele”.

Pero sobre todo, me dolerá en unas pocas horas, entonces España gritará de alegría, no por haber conseguido la libertad que se nos está robando, no porque se haya reducido el número de parados, no porque los bancos hayan dejado de jugar con nuestras vidas, no porque el Gobierno haya por fin escuchado al pueblo al que debe representar. En unas pocas de horas España me dolerá en cada Gol que esos millones sin libertad celebrarán como si su vida por fin se hubiera solucionado…Y es que señores y señoras, España tiene lo que se merece, un país donde hemos confundido el estado de bienestar con el diseño de una televisión de plasma, donde pensamos que luchar por la libertad es colgar una foto de Rajoy haciendo el idiota en un muro de Facebook, donde comparamos una primavera donde chavales de corta edad preferían morir antes de vivir sin libertad, con un invierno donde las manifestaciones eran utilizadas para el beneficio de sindicatos que rara vez defienden al ciudadano.

Pero mañana ese GOOOOOLLLLLLLL!!!!!! de un argentino bajito o de ese chulo portugués hará olvidar esos otros goles por la escuadra de un Gobierno empeñado en acabar con el futuro de un país del que un día me sentí orgulloso. Hoy somos el chiste de Europa, ese país donde no te puedes quejar, un país de princesas de pueblo en el que la mayoría solo grita: Sálvame.

Sí señores sí, España me duele……me duele España.

España me duele / Foto: Omar Havana. All Rights Reserved

España me duele / Foto: Omar Havana. All Rights Reserved

Una voz desde Tahrir

Una voz, un nombre, una persona que sigue soñando con poder gritar libertad, esa sensación que entre lágrimas me describía pocas horas después de la caída de Mubarak, esa utopía por la que arriesgó su vida buscando testimonios que contar al mundo.

Un joven bloguero egipcio que hoy, prefiere ocultar su nombre para dar protagonismo a una amiga, hoy él prefiere mantener su identidad bajo un halo de misterio, mientras me recuerda que pronto compartiremos ese “café libre”, como él lo bautizó, que me prometió cuando cayó Mubarak.

Hoy, no puedo entender sus palabras, se nota su nerviosismo, su miedo, según me cuenta sus manos no paran de temblar, probablemente debido a una reacción provocada por la inhalación de los enigmáticos gases que el ejército egipcio está utilizado contra los manifestantes.

Hoy, mi amigo solo me pide que yo solo sea el traductor de un email que una amiga suya ha escrito al mundo, unas líneas llenas de emoción, de incertidumbre, de cambios de sentido en las vidas de una juventud que vuelve a ocupar la plaza Tahrir de El Cairo.

Voces bajo el velo / Foto: Khalil Hamra

 

Una Voz desde Tahrir

Queridos amigos,

En primer lugar, hace tiempo que yo quería escribir sobre el día que pasé en frente del hospital copto en Abbasiyya. Esa terrible mañana del lunes 10 de octubre, cuando nos despertamos rodeados de pura maldad en medio de una brutal y despiadada masacre. Yo desperté en el momento en que mi amigo Ali rompió a llorar al ver a cientos de familias coptas rotas de dolor por la pérdida de sus hijos, amigos y parientes a manos de nuestras fuerzas armadas, me sentí vacía.

Poco después, quise escribir acerca de un maravilloso viaje que hice durante dos semanas a Aswan. Un viaje que confirmó lo que todos ya sabíamos, que las tribus en Egipto siguen marginadas, y que los nubios son las personas más nobles de la tierra.

Después pensé en escribir sobre las próximas elecciones y mi participación en un grupo llamado “Guarda tu voz”, que tiene como objetivo garantizar los derechos de los votantes y la creación de un bloque viable de pensamiento libre dentro del parlamento para oponerse a la legislación anti-democrática sugerida por las fuerzas no democráticas.

Pero hoy, me encuentro escribiendo de nuevo sobre Tahrir. La gente ha estado luchando desde hace cuatro días, su resistencia es admirable. El gas lacrimógeno es insoportable, por lo que nos hemos visto forzados a comprar máscaras de gas en la calle Gumhuriyya, una máscara de gas especial, porque el gas que se está utilizando en esta ocasión es 10 veces peor que el que se utilizó en enero. Nosotros también compramos los suministros médicos, ya que se han creado cinco hospitales de campaña  por los propios manifestantes y estos necesitan constantemente medicinas, agujas, jeringas, etc. Estamos también organizando puntos de encuentro para la que la pueda donar mantas, alimentos y otros suministros, para que sean transportados a Tahrir. Hemos creado equipos de rescate y comprado chalecos reflectantes, para que estos equipos de ayuda puedan siempre estar visibles para atender a los heridos.

Algunos de nosotros están en la línea del frente, otros, como yo, estamos en la parte posterior, quizás presos del miedo. Cantamos “Yasqut Hukm al A’skar” (Abajo el gobierno militar) con toda nuestra mente y con todo nuestro corazón, porque no podemos comprender lo que los militares han hecho con nosotros. Y a veces nos enfrentamos a los que por más de 60 años nos han dicho que el ejército es sagrado, cantando mi lema favorito: “. Askar Aiwa Binihtif ded el ‘” (¡Sí! Estamos cantando en contra de los militares)

En realidad no tenemos ni idea de qué demonios estamos haciendo aquí. Sólo queremos que aquellos que están en la línea del frente, que aquellos que perdieron sus ojos, aquellos cuyos pulmones hayan sido envenenados, que estén seguros. Se trata de asegurarse de que tienen suficiente gente para que no se atrevan a acabar con todos aquellos que están en primera línea luchando. Es solo una cuestión de números. Pero sin mirar más allá, todo esto que hacemos juntos es un milagro que no puedo describir, solo vivir.

Anoche, cuando mi amigo me dio un sándwich de mantequilla de cacahuete, de todas las cosas que pasaban por mi cabeza, solo pensé en lo surrealista de ese momento. No sé qué significa todo esto, pero quiero pensar que estamos en una posición mucho mejor de lo que estábamos hace dos semanas. Estamos muy cerca de declarar el principio del fin de una dictadura militar de 60 años de edad, por lo menos esto es lo que esperamos.

Estoy a punto de regresar a la plaza, pero de todos los días que he querido escribir, este es el momento perfecto, el momento donde el mundo debe saber que Tahrir es una misma voz, y que solo queremos para nuestro país lo mismo que muchas personas tienen en sus países, libertad.

Solo espero que todos estén bien y de tan buen humor como yo estoy en este momento, minutos antes de volver a soñar con un Egipto libre, es hora de volver a la plaza Tahrir.

Las palabras de este email emocionan mientras dibujan una imagen muy diferente a la que durante mucho tiempo medios y gobiernos mundiales nos han querido describir de la mujer árabe, una mujer que en muchos casos sigue escondida bajo un velo de censura, bajo una tela de machismo, prisionera de un pasado que la ha mantenido apartada de la sociedad. Pero es hoy, y a partir de hoy cuando sus voces se escuchan más que nunca y ha sido en esta primavera árabe,  cuando la lucha por los derechos de las libertades que cualquier ser humano, mujer u hombre, merece por el hecho de ser humano ha florecido más fuerte que nunca. Mujeres como la misma Shahira Amin, o como Malika Boussouf, Nadia Hindi, Meryem Demnati, Hayat Zirari, como Naima, Malak, como millones de mujeres que han decidido que esta es su primavera, que es hora de que el mundo escuche la voz que se escondía bajo el velo del silencio.

La voz de la mujer / Foto: Tara Todras-Whitehill

Mujeres valientes y humildes que como la autora de este email luchan alejadas del protagonismo, voces sinceras que sonríen cuando les afirmas que son valientes: “en realidad no. Hay personas que son mucho más valientes que yo, las personas que todavía están allí. Yo salí corriendo, cuando empecé a oler el gas, pero muchos han seguido allí, ellos sí son valientes”.

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