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2011

Desde Mundo Olvidado me gustaría agradecer a todos que este año el blog haya triplicado el número de visitas. Llevo meses lleno de palabras vacías así que prefiero que sean mis fotografías y vídeos los que resuman este año que está apunto de acabar.

Nos vemos en 2012

Un abrazo

Omar Havana

Los Ojos de la Guerra

“Las cifras de muertos, de huérfanos, de desplazados no dicen nada, pero si conoces su historia personal entiendes lo que es la guerra. Y la guerra no son las declaraciones oficiales, la guerra es la gente que vive atrapada en los bombardeos”, afirma Hernán Zin, uno de los más grandes reporteros de guerra de la actualidad.

A todos los que hemos mirado de frente a la guerra se nos encoje el corazón en ese abismo de recuerdos imborrable que recorremos diariamente. Soñamos, quizás hipócritamente, con la paz, con mejorar el mundo, y sin embargo, nuestra mente, nuestra alma, nuestros ojos no pueden dejar de mirar en esa dirección llena de muerte y destrucción. Muchos son los sacrificios, pocas las recompensas, una vida dedicada a contar las historias que la mayoría no quieren mirar, y al final de ese camino, en ese regreso a nuestros hogares, la incomprensión como mejor compañera nos recibe con un efímero abrazo silencioso.

Atrás se han quedado compañeros, historias, sonrisas, momentos compartidos con seres humanos que llenaron de vida nuestros infiernos. Con cada uno de ellos se va algo de nosotros, en cada uno de ellos se refleja el destino de esta profesión, y cada uno de ellos murió estando allí, en ese lugar reservado solo a un puñado de locos llenos de cordura. “Mientras, en tu corazón cambian algunas cosas. Descubres responsabilidades y remordimientos. Pero eso ocurre después. Digan lo que diga quienes no tienen ni idea del asunto, lo que lleva a un periodista a sus primeros campos de batalla es poder decir: estuve allí. Pasé la más dura reválida de mi perro oficio”, afirmaba Pérez Reverte.

Soyapango, 1989 / Foto: Gervasio Sánchez

Ellos son los ojos de la guerra, esa mirada sin la cual el Mundo alejado de conflictos estaría ciego, ellos son los que dan voz al silencio, los que ponen cara a la muerte, los que dibujan una verdad oculta, los que narran las injusticias de un universo violento. La mayoría no han disparado en su vida, pero conocen a la perfección el sabor de la pólvora, el sonido de los morteros, el tacto de la sangre, la mirada del infierno, el olor de la muerte. Sus nombres anónimos quedan en manos de esos medios de comunicación, de esos personajes encorbatados que deciden detrás de sus resplandecientes escritorios que es y que no es información relevante. Cuántas historias se han quedado en cajones olvidados, cuántas vidas se han perdido entre un montón de folios abandonados, y sin embargo, allí siguen, luchando sin ningún arma, batallando porque la verdad sea conocida,  guerreando para poder ser publicados. “Si mañana hay un atentado en Kabul, las televisiones o los diarios enviarán a un periodista para que entre en directo y diga ‘estoy aquí ‘. Al día siguiente lo traerán de vuelta a casa, para no gastar dinero, y ese periodista no tendrá ni idea de lo que realmente ocurre en Kabul. Si quiere saber qué pasa allí, necesita mucho más tiempo. Pero las empresas informativas no están dispuestas a gastar dinero y por eso están cerrando corresponsalías en todo el mundo”, afirma Olga Rodríguez, una de las mejores periodistas españolas en la actualidad.

Libia 2011 / Foto: Missam Saleh / European Pressphoto Agency

O te matan o te haces una reputación, en esto consiste este oficio, y sin embargo, sus nombres siguen perdidos en el abismo de una profesión que no les da el lugar que merecen. Desde William Howard Russell, el primero y el más grande de los corresponsales de guerra, como afirmó Manu Leguineche en el libro que da título a este artículo, hasta Chris Hondros, Tim Hetherington y Anton Hammerl, últimos periodistas muertos en una guerra ( Libia ), pasando por los “BraBos” freelance, todos , sin excepción alguna, han tenido que “sortear la censura de turno, la incomprensión de sus jefes, las limitaciones de espacio del periódico o la dictadura de la audiencia, que a lo mejor prefiere ver Gran Hermano “ como afirma Jon Sistiaga.

En esta profesión “a veces basta que la persona vea una cámara para que se ponga a cortar un cuerpo. Porque no hay que negar que la guerra es un poco una pasarela de modelos que juegan a quién es el más bestia, donde al final el mejor es el más malo y quien más condecoraciones tiene”, afirma el gran maestro de muchos, Gervasio Sánchez. Porque en la guerra quien más importa es el que está vivo, en ese desfile de muertos y sangre lo complicado es fotografiar a ese niño sonriendo que nunca saldrá en un titular de prensa, lo que menos interesa es esa vida en medio de un infierno lleno de ese morbo que esta sociedad busca sin cesar.

Refugiados Libios / Foto: Omar Havana

Quizás solo seamos un puñado de locos incomprendidos, o quizás solo seamos yonquis de esa adrenalina que se experimenta al escuchar disparos por primera vez, o quizás solo sea simplemente el amor por la “profesión más bella del Mundo”, como decía el incomparable Miguel Gil. Sea lo que sea, las guerras seguirán existiendo. Sea como sea, seguirán muriendo compañeros. Sea lo que sea, seguiremos poniendo nuestra vida en el límite de la muerte. Sea como sea, seguiremos siendo esos locos a los que resulta casi imposible comprender, esos que bromean con la muerte, esos especialistas en humor negro, esos que al volver a casa no disfrutaran del calor de un hogar, pero sea como sea, sin duda alguna, siempre querremos seguir siendo “los Ojos de la Guerra”.

“Los actos de los hombres duermen en la memoria de sus amigos. Nunca olvidaremos que tú eras uno de los imprescindibles, al igual que tus imágenes eran las mejores. Con tu muerte, quienes te conocíamos y queríamos sentimos un gran vacío, y algo de nosotros ha muerto para siempre”. Gervasio Sánchez, texto extraído del libro “Los Ojos de la Guerra”, dedicado a uno de los más grandes corresponsales de guerra, el español Miguel Gil, muerto en el año 2000 en Sierra Leona.

Egipto: Las lágrimas de Wael Ghoneim derrotan a Mubarak

Dyaa Elden Muhamed ( El Cairo )

Las lágrimas de Wael Ghoneim, el motor principal de esta revolución, han unido a las líneas egipcias de nuevo, separadas tras el discurso de Mubarak, después de que los defensores del Presidente egipcio se dieron cuenta del gran error que cometieron al tratar a los manifestantes como traidores.

Un triste Ghoneim, gerente regional del marketing de Google en Oriente Próximo, y que fue detenido por la policía de seguridad del Estado durante 12 días, durante los cuales permaneció vendado de ojos y totalmente incomunicado, rompió en lágrimas durante una entrevista de televisión que se llevó a cabo este pasado lunes después de su liberación, afirmando que “el sistema que detiene a personas sólo porque expresan su opinión debe de ser derribado lo antes posible”.

“Las lágrimas de Ghoneim han conmovido a millones, incluso en algunos sectores de la política del país, muchos seguidores de Mubarak han optado por unirse a la oposición después del sincero y emotivo discurso de Ghoneim”, se podía leer en algunas de las más influyentes páginas webs del país solo dos horas después de la aparición del antiguo empleado de Google.

El protagonista del discurso que centra este artículo decidió en la pasada mañana del martes unirse a los manifestantes en Tahrir donde en un discurso afirmó: “Vosotros sois los héroes, yo no. Vosotros sois los verdaderos héroes de esta revolución”. Posteriormente, el propio Ghoneim quiso acercarse a las familias de los “asesinados” por el régimen de Mubarak, y en declaraciones a Reuters mandó un sentido pésame a todos aquellos que han perdido a algún ser querido en estas más de dos semanas de revolución, “quiero enviar mis condolencias a todas las madres y padres que han perdido a sus hijos e hijas, ellos murieron por un sueño. Ellos son los más auténticos héroes de este país, ellos que dieron la vida por la libertad de Egipto”.

“He visto hombres y jóvenes morir y ahora es el Presidente quien tiene la responsabilidad y el deber moral de escuchar las demandas de su pueblo” afirmaba Wael, añadiendo “estas demandas incluyen la dimisión inmediata de Mubarak. Egipto debe de estar por encima de todo, la sangre de los inocentes que han muerto no puede quedar en el olvido, ellos no han muerto en vano”.

Protestas del 25 de Enero en El Cairo / Foto: Mohamed Hossam El-Din

Protestas del 25 de Enero en El Cairo / Foto: Mohamed Hossam El-Din

Recordemos que Ghoneim, fue arrestado tan solo dos días después de que se desataran las manifestaciones el pasado 25 de Enero. Las protestas se organizaron vía Facebook siendo el propio Wael era ell administrador del grupo de esta red social llamado “Todos somos Khaled Said”, pionero en las protestas de El Cairo,  poniendo de manifiesto una vez más que la verdadera revolución en estos países es Internet. Desde su desaparición, tanto familiares como la propia Google intentaron adivinar el paradero del directivo, sin tener resultados positivos. Durante los doce días que duró su cautiverio, Ghoneim no tuvo noticias de lo que estaba pasado en su país, llegando a ser interrogado sobre temas inverosímiles tales como si las protestas estaban organizadas por grupos extranjeros que querían desestabilizar el país.

Wael estuvo presente en las primeras jornadas de la revolución egipcia, dos días después del pasado 25 de Enero, narraba para Periodismo Humano por correo electrónico su experiencia. Solo horas después agentes de la Mujabarat (agentes de la inteligencia árabe a las órdenes de Omar Suleiman) arrestaban a Wael mientras paseaba con un amigo por las calles de El Cairo.

Durante la entrevista en televisión, el presentador le comunicó que durante estos días de revolución casi 300 personas habían perdido la vida en todo el país, noticia que hizo que las lágrimas cayeran como ríos de dolor de los ojos de Wael, afirmando que “sentía remordimiento por haber sido uno de los instigadores de tales revueltas, reiterando el sentimiento de perdón hacia los fallecidos y sus familiares”.

Sus palabras después de lo que él ha catalogado como un “secuestro” dejan una vez más entrever el objetivo del cambio pacífico que los sectores más jóvenes de la sociedad egipcia demandan. Los grupos radicales que impiden el paso hacia la plaza Tahrir solo están destruyendo la imagen del país hacia el exterior, enormemente dañada por los últimos vídeos donde se pone de manifiesto la violencia injustificada de las fuerzas de seguridad del Estado. Recordemos que la pasada semana se saldó con 11 muertes y más de un millar de heridos.

Algunos activistas han convertido a Wael en un verdadero líder, rol que él se empeña en desmentir, el contraste de las lágrimas de este ejecutivo de Google con la impasividad absoluta en los discursos de Mubarak ha calado en la población, cabe como ejemplo, el mensaje de arrepentimiento del joven egipcio durante la entrevista que le han realizado, algo que el viejo Mubarak no ha expresado, a pesar, de ser el verdadero responsable de los asesinatos que se están produciendo en cada esquina de la nación de los faraones. Instantes después de su entrevista, un nuevo grupo de Facebook ha sido creado, responde al nombre de “Autorizamos a Wael Ghoneim a hablar en nombre de la revolución egipcia”. En tan solo unas horas ya tiene más de 250.000 seguidores, algo que sin duda ha convertido a Wael, en la figura principal de esta revolución, incluso los sectores más jóvenes de la sociedad egipcia, lo han señalado como un futuro líder de ese partido político que tanto se rumorea planean crear las juventudes del 25 de Enero.

Sea un líder, sea un mero portavoz, o sea solo una figura que ha salido a la palestra después de un inmerecido secuestro, Wael es el espejo donde se mira la sociedad egipcia cansada de atropellos por partes de sus líderes. El futuro nos dirá el rol que este ejecutivo de Google desempeñará en su país, hoy miércoles 9 de febrero, las lágrimas de Ghoneim han sido el más claro mensaje de dolor que Egipto ha exportado al extranjero. Hoy sin duda, si algo hay que celebrar en las calles de El Cairo, es la vuelta de uno de sus hijos, un joven que sueña con un Egipto demócrata, libre y en paz.

Hoy 9 de febrero, las lágrimas de Wael han devuelto la esperanza y la fuerza a un Egipto que grita: Bienvenido Wael Ghoneim, bienvenido de vuelta a tu casa.

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Bienvenido Wael, adiós ElShaheed, por Mónica G. Prieto en Periodismo Humano

Egipto: Dyaa Muhamed y Mohamed Hossam El-Din, dos periodista de raza, por Omar Havana, Dyaa Muhamed y Mohamed Hossam El-Din

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Egipto: Dyaa Muhamed y Mohamed Hossam El-Din, dos periodistas de raza

Hoy se cumplen doce días desde que los faraones salieron de sus pirámides para pedir el final de un régimen dictatorial que dura treinta años. Muchas son la voces anónimas que gritan en contra de Mubarak, muchos los corazones que se solidarizan con un pueblo oprimido por los intereses económicos de las grandes potencias mundiales. En estas casi dos semanas de revolución, muchas han sido las personas que me han contado de primera mano, lo que allí sucede, la mayoría de ellos, dominados por el miedo, han preferido seguir en el anonimato, aunque dos de ellos, el fotógrafo Mohamed Hossam El-Din y el periodista Dyaa Muhamed, un chaval de tan solo 22 años, han querido dar la cara sin temer por su vida, algo que en la pasada madrugada del viernes pasó factura a uno de ellos.

Violencia Injustificada / Foto: Mohamed Hossam El-Din

Violencia Injustificada / Foto: Mohamed Hossam El-Din

Corrían las tres de la madrugada, cuando Dyaa acompañado de su cámara de fotos salió hacia la plaza Tahrir en el centro de El Cairo para facilitar a todos mis lectores unas imágenes que el régimen de Mubarak intenta ocultar a toda costa. En ese momento, fui consciente del peligro que pasaba este intrépido periodista. Tuvieron que pasar más de 15 horas hasta que volví a tener noticias de él. Antes me contaba que habían crecido rumores sobre la creación de un nuevo partido político por parte de las juventudes del 25 de Enero, algo que le hacía una ilusión especial y le dotó de fuerza para intentar poder ponerme en contacto con uno de los supuestos líderes de esta nueva formación. Casi un día más tarde, un escueto “perdón por no tener las fotografías, ayer me arrestaron” fue todo lo que me pudo decir, desde entonces el silencio, de nuevo, ha vuelto a ser nuestra única vía de comunicación, algo que me hace temer que las represalias de los seguidores del presidente egipcio se hayan dirigido otra vez hacia él, como hacia otros muchos compañeros que en estos días se ven bajo la influencia del terror que los violentos seguidores del Presidente han impuesto como ley.

Dyaa me contaba hace días como estaba viviendo el presente en la capital de Egipto, como se veía forzado a esconderse en edificios para poder contemplar con sus ojos lo que en su país estaba sucediendo. Está harto de que sus palabras se censuren, de que su mensaje no sea escuchado, y con en un emotivo mensaje me afirmaba, “respeto tu apoyo, Omar, tus palabras de ánimo son como una medalla al valor colgada en mi pecho, aunque por desgracia, hay mucha gente empeñada en tirar por tierra todo nuestro esfuerzo. Por favor Omar, dile al Mundo entero que no apoyen a Mubarak, su política no supone estabilidad para nuestro país, los medios nacionales nos tratan como traidores al régimen, es una de la mayores injusticias que estamos sufriendo”.

Fue una larga conversación, de la que salió el siguiente artículo que el mismo escribió. En ella me confesaba que “la gente en Egipto está mal informada, lo que está provocando el odio entre nosotros, la violencia está escalando, y nos estamos empezamos a matar los unos a los otros”.  No confía de los medios de comunicación árabes, dice que son solo herramientas de un sistema que solo quiere confundir a la multitud, “medios como Al Jazeera o Al-Arabiya son fuentes de conspiraciones y rumores”.

“Tenemos miedo de que Mubarak esté solo jugando un juego, que al final consiga convencer a la mayoría del país y  que posteriormente silencie para siempre a todos los que nos hemos atrevido a expresar nuestra opinión libremente” afirma. “Solo quiero mandar un mensaje al Mundo, no creáis a Mubarak por favor, él no supone estabilidad para nuestro país, tengo miedo de que cuando todo esto haya pasado, la sangre vertida en la plaza Tahrir cubra el Nilo de rojo. Puedo oler la libertad, pero ¿cuántas vidas se llevará en su camino?”.

La fuerza de sus palabras trasmitían el espíritu del pueblo árabe, cansado de represión por regímenes impuestos por los llamados a sí mismos “países del primer Mundo”. Su lucha, pero sobre todo su paz son un ejemplo a seguir por la población de los países asentados en el conformismo absoluto, y en donde la imagen de estos otros países ha sido distorsionada según los intereses de los Gobiernos que nos dibujan al árabe como fundamentalistas radicales creyentes en la violencia como justificación a todo, nada más lejos de la realidad, como se interpreta de las palabras de este joven periodista. “No queremos que Mubarak sea exterminado, solo queremos que deje paso a un nuevo líder que represente a nuestra sociedad como se merece, él lucho en 1973 por nosotros, algo por lo que merece nuestro respeto, pero su final ha llegado y él debe aceptarlo y dejar el poder sin hacer ruido. Creemos que Amr Moussa es ese hombre que nos debe guiar hacia el futuro, no pensamos que Al Baradei sea el candidato acertado, no confiamos en él, sabemos que es una marioneta más de los Estados Unidos, y sabemos que este país tiene mucho interés en nuestra nación, somos un punto estratégico para el control de esta zona del Mundo, y no creo que a ellos les interese tampoco lo que está sucediendo. Israel controla todo en esta región, e impone el miedo y el chantaje como moneda de cambio a países como el nuestro”.

De Mohamed Hossam El-Di podría decir muchas cosas, todas buenas, pero como magnifico fotógrafo que es, prefiero que las palabras sean el recuerdo de una amistad que comenzó hace días durante esta revolución, y que sus imágenes sean el mensaje que mejor explica el sentimiento de un pueblo que grita Libertad.

Artículo de Dyaa Muhamed, escrito el pasado jueves 3 de Febrero de 2011:

Millones de egipcios salen a la calle de nuestro país, objetando lo que ellos llaman “30 años de injusticia y opresión bajo el Gobierno de Mubarak”.

El martes fue el día cuando la revolución empezó, y el viernes la jornada elegida para que la Violencia controlara la situación.

Tahrir Square es la plaza principal en Egipto, y la testigo fundamental de los acontecimientos principales de la revolución egipcia.

El viernes la policía se enfrentó de muy diversas maneras a los pacíficos protestantes con violencia, lo que hizo que en la multitud escalara el sentimiento de odio hacia el régimen.

Nosotros solo demandábamos el final de las torturas en las dependencias policiales y una reforma de la situación económica, anulando el sistema de Mubarak.

Después de tres días, Mubarak tomó algunas decisiones que complacieron a parte de los manifestantes pero que en los ojos de otros fueron solo palabras sin ningún mensaje, seguíamos exigiendo un cambio en el sistema, para nosotros el principal y único problema de la situación de la sociedad en nuestro país.

El toque de queda fue impuesto, y el miedo causo estrés en muchas de las personas que los medios de comunicación egipcios intentaban desacreditar, asociándolos con la palabra “traidores”, lo que enfureció a un pueblo que empezó a luchar directamente con las fuerzas opresoras.

Los manifestantes son atacados

Los manifestantes anti-gobierno no estaban convencidos. Acusaban al gobierno de animar, o al menos de permitir, a los seguidores pro-Mubarak de acudir a la plaza y atacar a los pacíficos ciudadanos.

Durante la mañana del pasado jueves, el ejército egipcio apareció para impedir a todos los manifestantes de entrar en la plaza Tahrir. Entre ellos estaba un joven de 20 años de edad, de profesión ingeniero informático, “la violencia es exagerada”, decía, “todo el área está lleno de seguidores de Mubarak”.

Objetivo principal, los periodistas

Los seguidores de Mubarak han elegido como objetivo número uno a los periodistas, amenazando y maldiciendo a los reporteros. Acusan a los informadores de instigar la revolución.

Con la policía fuera de las calles durante varios días en las primeras jornadas de esta semana, los manifestantes disfrutaron de una libertad sin precedente en nuestra nación para expresar el enfado hacia Mubarak. El pasado jueves, agentes de paisano empezaron a sembrar el pánico en la calles, amenazando a todos aquellos que se atrevían a expresar su opinión a la prensa extranjera allí presente, señal inequívoca de que la vieja policía estaba de vuelta en El Cairo.

Más de 1000 heridos y seis muertos en la plaza Tahrir por los aliados de Mubarak, quienes usaron todo tipo de armas contra los manifestantes.

Las demandas del pueblo egipcio

La sociedad egipcia quiere un nuevo Gobierno que hable a la ciudadanía, no solo a la oposición política, y quieren que el Mundo entero sepa que la violencia proviene de los aliados de Mubarak, y no de los pacíficos egipcios que solo piden paz, democracia y libertad.

“Los seguidores de Mubarak atacan a los ciudadanos de nuestros país y los hombres y mujeres de los medios de comunicación, no somos bárbaros sin corazón”, afirma un joven en la plaza. La violencia solo apareció cuando los seguidores del presidente tomaron las calles, quienes utilizaron una sucia trama política para gobernar este país.

Muchos son los que están arriesgando sus vidas para que el Mundo entero sepa la verdad de la situación en Egipto. Personas cansadas de vivir bajo la opresión, personas como Dyaa o Mohamed. A ellos, desde los más profundo del mi corazón les doy las gracias. A ellos y a todos los egipcios que siguen luchando por la libertad y la democracia doce días después les mando mi fuerza. A ellos y a todos los compañeros periodistas que en estos días están siendo perseguidos, arrestados, apaleados o incluso asesinados, como es el caso de Ahmad Mohamed Mahmud, les mando todo mi apoyo y sobre todo, mi admiración.

Fotografías de Mohamed Hossam El-Din:

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